Rue20 Español/Rabat
El lateral de los Leones del Atlas advierte contra la euforia tras eliminar a Países Bajos y subraya que el equipo debe mantener la concentración y el trabajo duro para seguir avanzando en el Mundial.
La euforia por la histórica clasificación de Marruecos a los octavos de final del Mundial 2026 no ha nublado el juicio de sus protagonistas. Noussair Mazraoui, uno de los laterales más destacados del torneo, fue el encargado de poner voz a la mesura del vestuario tras la gesta ante Países Bajos, asegurando que el equipo es consciente de la magnitud del logro pero que no piensa relajarse ni un instante.
«Fue un partido muy grande y fantástico. Países Bajos es una selección muy grande con jugadores que poseen un enorme potencial individual, y no creo que necesite hablar mucho sobre su calidad», afirmó el internacional marroquí en declaraciones posteriores al encuentro, en las que no escatimó elogios hacia el rival al que acababan de eliminar en una dramática tanda de penales.
El lateral, que ha sido pieza clave en el esquema de Mohamed Ouahbi, quiso subrayar la importancia emocional de la victoria para el grupo. «Sentimos que ganamos una final, porque lo que hemos logrado es un logro muy grande para esta selección», explicó, consciente de que eliminar a una de las potencias históricas del fútbol mundial no es un éxito menor en la trayectoria de los Leones del Atlas.
Sin embargo, Mazraoui fue tajante al advertir contra cualquier atisbo de soberbia. El lateral, que ha vivido en sus carnes el crecimiento del equipo en los últimos años, tiene claro que el camino hacia la gloria no admite distracciones. «Nos mantendremos humildes, sin duda, porque la humildad y el trabajo duro son lo que nos han traído hasta donde estamos hoy», sentenció, en un mensaje que resonó como una declaración de principios del vestuario.
Sus palabras conectan directamente con el discurso de Mohamed Ouahbi, que desde su llegada al banquillo ha insistido en la importancia de la «resistencia mental» y en no perder la identidad por muy alto que sea el rival. Mazraoui, fiel a esa filosofía, recordó que el equipo no ha llegado hasta aquí por casualidad, sino por un trabajo constante y una confianza en sí mismos que no admite fisuras.
La victoria ante Países Bajos ha tenido un efecto catalizador en el vestuario. Mazraoui destacó que la clasificación ha generado una sensación especial dentro del grupo, comparable a la de haber ganado un título. Pero al mismo tiempo, el lateral dejó claro que el equipo no se conforma con haber superado los dieciseisavos de final.
Con la mirada ya puesta en el duelo de octavos ante Canadá, el mensaje de Mazraoui es un recordatorio de que en el fútbol, y especialmente en un Mundial, la euforia puede ser tan peligrosa como la derrota. Los Leones del Atlas han demostrado que saben competir y que tienen argumentos para seguir soñando, pero también que su mayor fortaleza es la capacidad de mantenerse firmes ante cualquier adversidad.
La humildad, como bien apuntó el lateral, no es solo una virtud, sino una estrategia. Y Marruecos, con jugadores como Mazraoui liderando ese mensaje, tiene todas las herramientas para seguir escribiendo su historia en el Mundial de 2026.
