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miércoles, junio 24, 2026

Naufragio de 1633 saca a la luz el comercio de oro Marruecos-Europa

 

Rue20 Español/Rabat

El Abbas Tahri Joutey Hassani

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Tres décadas después de que un grupo de buceadores toparan con sus restos frente a las costas de Devon, el enigma de un navío cargado de oro ha sido finalmente desvelado.

Un equipo internacional de arqueólogos e historiadores, liderado por la Universidad de Bournemouth, el Museo Británico y el Grupo de Arqueología Marítima del Sudoeste, ha identificado el pecio como el mercante holandés «Dom van Keulen», que naufragó en 1633 cuando regresaba de Marruecos a los Países Bajos, tal como recogen varios medios internacionales.

El hallazgo no solo resuelve un misterio de casi 30 años, sino que arroja nueva luz sobre el papel central que desempeñó Marruecos en el comercio mundial del siglo XVII. Durante el reinado de la dinastía saadí, el país se erigió como un nodo estratégico en las rutas del oro transahariano, canalizando hacia el Mediterráneo y el norte de Europa el preciado metal procedente de África Occidental.

La carga del «Dom van Keulen» es un testimonio elocuente de aquella pujante actividad: 150 sacos de goma arábiga, 64 de salitre, 320 pieles de cabra y cerca de 9.000 ducados berberiscos, monedas de oro acuñadas en territorio marroquí y especialmente cotizadas en los mercados europeos por su pureza, según las mismas fuentes.

El barco zarpó de la costa marroquí en el otoño de 1633, pero nunca llegaría a su destino. Una violenta tormenta en el Canal de la Mancha causó una vía de agua que obligó a la tripulación a refugiarse cerca de la localidad inglesa de Salcombe.

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Los registros históricos, localizados en los Archivos Nacionales británicos por el historiador Ian Friel, relatan cómo los marineros «se enfrentaron a un clima muy tempestuoso». Aunque la nave acabó hundiéndose, la totalidad de la tripulación logró sobrevivir, según consta en los documentos de la época.

A pesar de que gran parte del valioso cargamento fue recuperado en el mismo momento del naufragio, más de 400 monedas de oro permanecieron olvidadas en el lecho marino durante más de tres siglos. Fue en 1995 cuando el Grupo de Arqueología Marítima del Sudoeste las descubrió, dando inicio a una larga investigación que ahora culmina con la identificación definitiva del pecio. El sitio arqueológico, que se extiende unos 30 metros de eslora a 18 metros de profundidad, conserva aún cañones, anclas y otros objetos de la vida cotidiana a bordo.

Entre las piezas recuperadas y que hoy forman parte de las colecciones del Museo Británico figuran joyas de oro, utensilios de peltre, cerámicas y una singular pesa de sonda con forma de pez. Para el profesor Dave Parham, de la Universidad de Bournemouth, este hallazgo «proporciona un contexto importante para la riqueza y la arquitectura de los jerifes saadíes, el comercio de oro africano y pruebas tangibles del floreciente comercio marítimo del siglo XVII que unía Marruecos, los Países Bajos y Gran Bretaña», según recogen medios españoles.

La historia del «Dom van Keulen» ha quedado ahora recogida en el libro «De Marruecos a la costa de Inglaterra: La historia del Dom van Keulen y su extraordinaria carga», editado por el propio Parham y Venetia Porter, del Museo Británico. Una obra que, para los lectores marroquíes, adquiere un significado especial: la confirmación de que, ya en el siglo XVII, el comercio y la riqueza de este Reino cruzaban los mares y conectaban continentes, dejando su huella incluso en los fondos marinos de la lejana Inglaterram

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