Rue20 Español/ Rabat
Marruecos abogó, el martes en Ginebra, un enfoque integrado para la inclusión de los refugiados y los migrantes, situando el fútbol en el centro de las políticas de cohesión social y de lucha contra la xenofobia, con ocasión de un evento paralelo organizado al margen de la 62ª sesión del Consejo de Derechos Humanos (CDH).
En su intervención en esta reunión, organizada por México con motivo de la Copa del Mundo 2026 que este país coorganiza con Estados Unidos y Canadá, el embajador representante permanente del Reino ante la ONU en Ginebra, Omar Zniber, consideró que “el fútbol es mucho más que un simple juego”, y subrayó la capacidad de este deporte para crear espacios de intercambio basados en “reglas comunes, esfuerzos compartidos y emociones colectivas”.
En el terreno de juego, señaló, “la nacionalidad, la lengua y el estatus jurídico desaparecen detrás del espíritu de equipo, la confianza y la disciplina”, lo que convierte al fútbol en una herramienta que permite transformar “a desconocidos en compañeros de equipo” y la vulnerabilidad en sentimiento de pertenencia.
El diplomático también destacó las aportaciones concretas del deporte en las políticas de inclusión, y recordó que los trabajos de las agencias de la ONU muestran que la participación en actividades deportivas contribuye al bienestar de los refugiados y facilita su integración social y profesional.
En particular, subrayó que los migrantes que participan en programas deportivos tienen más probabilidades de desarrollar redes sociales y de reforzar su inserción en sus sociedades de acogida.
Para Marruecos, el fútbol constituye así una “palanca transversal” de la gobernanza migratoria, subrayó Zniber, al señalar que este deporte contribuye a “acelerar la inclusión, proteger a los vulnerables, empoderar a los jóvenes” y a reforzar los vínculos con las diásporas, al tiempo que constituye el “contradiscurso más eficaz contra la xenofobia y las políticas del miedo”.
En este sentido, el embajador recordó el lanzamiento por Marruecos en Ginebra, junto con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), del Grupo de Amigos del Deporte y la Migración, destinado a favorecer el diálogo entre Estados y a promover la integración del deporte en las políticas públicas.
“Esta iniciativa se inscribe en un esfuerzo más amplio que busca dar al deporte un lugar concreto en las políticas públicas, no como sustituto de los derechos y los servicios, sino como complemento poderoso de estos”, recordó.
Al evocar, en este contexto, la Copa del Mundo 2030 que Marruecos organizará conjuntamente con España y Portugal, el embajador consideró que este Mundial será “el de los puentes, entre continentes, comunidades y generaciones”, y que ilustrará “la capacidad del fútbol para contribuir de manera duradera a sociedades más inclusivas más allá de este evento”.
Bajo el lema “El fútbol como herramienta de inclusión de los refugiados y los migrantes”, este evento paralelo reunió, además de Marruecos, a representantes de México, Canadá, España, Portugal, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH) y el Centro para el Deporte y los Derechos Humanos, así como al Relator Especial sobre los derechos humanos de los migrantes.
El evento se inscribe en una reflexión más amplia sobre el papel del fútbol en la inclusión social y la promoción de la cohesión entre migrantes, refugiados y comunidades de acogida.
Según los organizadores, los intercambios tenían como objetivo, en particular, promover la solidaridad y relatos positivos sobre las contribuciones de los migrantes, reforzar la confianza y el diálogo entre las diferentes comunidades, y fomentar el intercambio de buenas prácticas y la cooperación entre Estados y organizaciones internacionales.
