Rue20 Español/Madrid
La Marina Real Marroquí recibirá el próximo 18 de junio el patrullero de altura Moulay-Hassan (502), construido por la empresa española en sus instalaciones de San Fernando, cerca de Cádiz.
El buque, perteneciente a la clase Avante 1800+, está valorado en 130 millones de euros y constituye uno de los programas navales más relevantes desarrollados recientemente entre Marruecos y España.
La entrega se produce tras la finalización de las pruebas de mar realizadas en mayo en aguas del Estrecho de Gibraltar y sus zonas de aproximación. Parte de la financiación del proyecto fue asegurada mediante un préstamo de 95 millones de euros suscrito el 31 de agosto de 2022.
El contrato para la construcción del patrullero fue anunciado en octubre de 2021. La producción comenzó oficialmente el 3 de julio de 2023 con el corte de la primera chapa correspondiente a un bloque de la sala de máquinas. Posteriormente, el buque fue botado a finales de mayo de 2025 en la grada número 3 del astillero gaditano antes de completar su fase de armamento y equipamiento en muelle.
Con la incorporación del Moulay-Hassan, Marruecos reforzará sus capacidades de vigilancia y control marítimo en el Atlántico, el Mediterráneo y las aguas próximas al Estrecho de Gibraltar. El nuevo patrullero está diseñado para realizar misiones de presencia naval, escolta, vigilancia pesquera, inspección marítima, salvamento y lucha contra la contaminación, en una de las rutas marítimas más estratégicas para el comercio internacional.
El buque tiene 87 metros de eslora, 13 metros de manga y un desplazamiento de 2.020 toneladas a plena carga. Puede albergar a 60 personas a bordo, alcanzar una velocidad máxima de 24 nudos y dispone de una autonomía de 4.000 millas náuticas navegando a 15 nudos, lo que le permite desarrollar patrullas prolongadas lejos de su base.
Su sistema de propulsión CODAD (diésel-diésel) está compuesto por cuatro motores principales MAN 175D y cinco grupos electrógenos marinos Baudouin 6 M26.3. Esta configuración busca optimizar la eficiencia operativa y reducir los costes de explotación durante largos periodos de despliegue.
El Moulay-Hassan incorpora además una plataforma para helicópteros y capacidad para transportar dos embarcaciones semirrígidas de alta velocidad. También dispone de radares, sensores electroópticos, sistemas de contramedidas electrónicas y un sistema de combate integrado.
El programa ha tenido un importante impacto industrial en la Bahía de Cádiz. Según Navantia, el proyecto ha generado alrededor de un millón de horas de trabajo y ha contribuido al mantenimiento de unos 1.100 empleos directos, indirectos e inducidos durante un periodo de tres años.
El contrato incluye igualmente un paquete de apoyo logístico y técnico compuesto por repuestos, herramientas, documentación especializada y programas de formación destinados al personal de la Marina Real Marroquí, con el objetivo de facilitar la integración operativa del buque en la flota nacional.
La entrega del Moulay-Hassan representa un hito en la cooperación naval entre Marruecos y España. Se trata de la primera entrega de un buque militar marroquí por parte de Navantia desde la creación de la compañía en 2005 y, de forma más amplia, del primer buque de guerra construido en España para Marruecos en casi cuatro décadas.
Con esta incorporación, Rabat amplía sus capacidades de vigilancia y actuación en sus espacios marítimos más sensibles, fortaleciendo su presencia tanto en la fachada atlántica como en la mediterránea y en los accesos al Estrecho de Gibraltar.
