Rue20 Español/Rabat
El nuevo embajador de Francia en Marruecos, Philippe Lalliot, destacó la fortaleza de la relación estratégica que une a París y Rabat durante su primera intervención oficial en el Reino, pronunciada en el marco de la segunda jornada del Foro de París por la Paz 2026, celebrado en la Universidad Mohammed VI Politécnica de Rabat.
En su discurso, realizado poco después de presentar sus cartas credenciales a SM el Rey Mohammed VI, el diplomático francés subrayó que la cooperación entre ambos países constituye una “alianza excepcional” que se ha visto reforzada desde la visita de Estado del presidente francés a Marruecos en noviembre de 2024.
Lalliot expresó su satisfacción por iniciar sus intervenciones públicas en un centro académico que calificó como un referente de excelencia, abierto al mundo y comprometido con el análisis de los grandes desafíos globales y africanos. Asimismo, manifestó su interés por conocer de cerca la institución y su comunidad académica, destacando el papel que desempeña en la reflexión sobre las transformaciones que afectan al sistema internacional.
Durante su intervención, el embajador defendió que Rabat representa un espacio idóneo para impulsar respuestas concretas a los desafíos contemporáneos, en un contexto internacional marcado por importantes encuentros multilaterales y debates sobre el desarrollo sostenible, la financiación y la gobernanza mundial.
En este sentido, señaló que las preocupaciones relacionadas con la reducción de los desequilibrios globales y el impulso al desarrollo sostenible se sitúan en el núcleo de la cooperación franco-marroquí. Como ejemplo, recordó el reciente lanzamiento de un programa de apoyo valorado en cerca de 350 millones de euros destinado a la gestión de los recursos hídricos, la prevención de inundaciones y el reciclaje de aguas residuales, desarrollado en colaboración con las autoridades marroquíes y socios europeos.
Según el diplomático, este mecanismo refleja una visión compartida basada en una historia común y en la voluntad de promover modelos de cooperación capaces de contribuir a la estabilidad y al progreso internacional.
El embajador francés dedicó gran parte de su intervención al tema central del foro, las “mutaciones flexibles”, concepto que definió como una herramienta necesaria para anticipar y afrontar las crisis globales. Basándose en su experiencia al frente del centro de crisis del Ministerio francés de Asuntos Exteriores, alertó sobre la creciente complejidad de los conflictos armados, las crisis humanitarias, las epidemias y los desastres climáticos, así como sobre el debilitamiento de algunos mecanismos multilaterales surgidos tras la Segunda Guerra Mundial.
A pesar de este panorama, defendió la importancia del derecho internacional y del multilateralismo como pilares fundamentales para preservar la estabilidad mundial. En este contexto, abogó por una reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que permita ampliar su representatividad y reforzar su legitimidad y eficacia.
Lalliot también rechazó las visiones que dividen al mundo entre Norte y Sur, argumentando que la verdadera línea de separación se encuentra entre quienes defienden el sistema internacional basado en normas y quienes cuestionan ese modelo.
Por su parte, Hicham El Habti, presidente de la Universidad Mohammed VI Politécnica, destacó que las transformaciones justas y resilientes constituyen una condición esencial para alcanzar un desarrollo sostenible tanto en África como en el resto del mundo.
El responsable universitario recordó que Rabat, como punto de encuentro entre África, Europa y el mundo árabe, ofrece un marco propicio para debatir sobre los retos de la resiliencia en un contexto marcado por crisis sanitarias, tensiones geopolíticas, fenómenos climáticos extremos y restricciones presupuestarias.
Asimismo, puso de relieve diversas iniciativas impulsadas por la universidad para fortalecer la investigación sobre resiliencia y sistemas alimentarios en África. Entre ellas destacó el proyecto “2×30”, presentado en el Foro de Davos de 2025, que busca duplicar la financiación anual destinada a los sistemas agrícolas africanos, pasando de 50.000 a 100.000 millones de dólares para 2030.
Según explicó, esta iniciativa pretende corregir el desequilibrio existente entre la relevancia económica y social de la agricultura en el continente —sector que emplea a cerca del 70 % de la población activa africana— y la limitada proporción de financiación internacional que recibe actualmente.
