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España alcanzó en 2025 la cifra más alta de delitos e incidentes de odio desde que comenzaron los registros oficiales hace más de una década, con un total de 2.417 casos, lo que representa un incremento del 23,6 % respecto al año anterior, según el informe anual del Ministerio del Interior.
Los datos reflejan una tendencia al alza de los delitos vinculados a la discriminación y la intolerancia, siendo los de carácter racista y xenófobo los más numerosos. Durante el pasado año se contabilizaron 934 casos de esta naturaleza, un 16,1 % más que en 2024.
El informe destaca especialmente el fuerte aumento de los delitos relacionados con la islamofobia, que crecieron un 133 % en comparación con el año anterior. Además, las autoridades españolas alertan de una creciente expansión de este fenómeno en el entorno digital, donde los incidentes detectados aumentaron un 450 %.
También se registraron incrementos significativos en otros ámbitos de discriminación. Los delitos relacionados con el antisemitismo aumentaron un 86,5 %, mientras que los dirigidos contra personas con discapacidad crecieron un 90 %.
En cuanto a la respuesta policial, las fuerzas de seguridad lograron esclarecer el 65,6 % de los casos registrados. Asimismo, un total de 1.018 personas fueron detenidas o investigadas por este tipo de hechos, lo que supone un aumento del 12,5 % respecto al ejercicio anterior.
El informe pone igualmente de relieve una mayor implicación de menores de edad tanto como víctimas como autores de delitos de odio. El número de víctimas menores aumentó un 17 %, mientras que los menores investigados por participar en estos actos crecieron un 19 %.
Respecto a las víctimas, los ciudadanos españoles representaron el 60,4 % del total. Sin embargo, entre los extranjeros, los marroquíes ocuparon el primer lugar, al concentrar el 10 % de los casos registrados, por delante de los ciudadanos colombianos, que representaron el 4,3 %.
Las amenazas fueron la modalidad más frecuente, con 446 casos, seguidas de las agresiones físicas, con 441. También tuvieron un peso importante los delitos de incitación al odio y a la discriminación, así como los insultos y los tratos degradantes.
Estas cifras se conocen mientras España continúa desarrollando su Plan Nacional de Acción contra los Delitos de Odio 2025-2028, en un contexto marcado por la preocupación de las autoridades ante el aumento de las manifestaciones de racismo, xenofobia y discriminación tanto en espacios físicos como digitales.
