Rue20 Español/ Fez
Meryem Ghoua
La goleada de Marruecos por 4-0 ante Madagascar dejó una imagen muy positiva de los «Leones del Atlas». El equipo de Mohamed Ouahbi mostró intensidad desde el primer minuto, encontró rápidamente el camino al gol y dominó el encuentro con una autoridad que apenas dio opciones a su rival. Ismael Saibari brilló con un doblete en la primera mitad, mientras que Soufiane Rahimi y Ayoub El Kaabi completaron la fiesta en el segundo tiempo. Sobre el papel, fue una noche perfecta.
Sin embargo, el análisis del partido invita a mirar más allá del marcador. Madagascar, una selección con un nivel claramente inferior al de Marruecos, apenas pudo inquietar a los locales y pasó el encuentro defendiendo cerca de su propia área. La superioridad marroquí fue tan evidente que muchas de las virtudes mostradas por el equipo deberán ser confirmadas ante rivales capaces de responder con la misma intensidad y calidad.
Precisamente por ello, la atención ya se dirige hacia el primer partido de la fase de grupos del Mundial frente a Brasil. Si el encuentro ante Madagascar permitió reforzar la confianza y acumular minutos de juego, el duelo contra la «Canarinha» representará una prueba mucho más exigente en todos los aspectos. Brasil cuenta con jugadores acostumbrados a competir al máximo nivel europeo y posee una capacidad ofensiva que castigará cualquier desajuste defensivo.
Ante Madagascar, Marruecos tuvo tiempo y espacio para construir sus jugadas con tranquilidad. Los centrocampistas pudieron manejar el ritmo del partido y los atacantes encontraron numerosas situaciones favorables cerca del área rival. Contra Brasil, en cambio, cada decisión deberá tomarse a mayor velocidad y con mucha más precisión. La presión será más intensa, los errores costarán más caros y las oportunidades serán menos numerosas.
El partido también servirá para evaluar el crecimiento de varios futbolistas que aspiran a consolidarse dentro de la selección. Saibari fue la gran figura del amistoso y confirmó su excelente estado de forma, pero enfrentar a Brasil le ofrecerá la oportunidad de demostrar que puede marcar diferencias también ante una de las potencias del fútbol mundial. Lo mismo ocurre con Abde, Brahim, Rahimi, El Kaabi y el resto de jugadores ofensivos, que tendrán delante una defensa mucho más sólida y experimentada.
A nivel colectivo, Marruecos buscará comprobar si mantiene la identidad competitiva que le permitió alcanzar las semifinales del Mundial de 2022. Desde aquella histórica campaña, las expectativas sobre el equipo han aumentado considerablemente y cada enfrentamiento contra una gran selección se convierte en una ocasión para medir su evolución. Ganar a Madagascar era una obligación; competir de tú a tú contra Brasil sería una señal mucho más significativa de cara a un futuro brillante.
La goleada en Rabat debe valorarse positivamente porque confirma la seriedad con la que Marruecos afronta incluso los encuentros amistosos. No obstante, el verdadero aprendizaje llegará cuando el equipo se enfrente a un rival que le exija defender más, correr más y sufrir más. Brasil no concederá las facilidades que ofreció Madagascar y obligará a los «Leones del Atlas» a mostrar su mejor versión durante los noventa minutos tanto defensivamente como ofensivamente.
Por eso, aunque el 4-0 deja motivos para el optimismo, las conclusiones definitivas todavía deben esperar. Madagascar permitió disfrutar de una noche tranquila y de una victoria convincente. Brasil, en cambio, mostrará hasta dónde puede llegar realmente esta selección marroquí. El amistoso en Rabat fue una demostración de superioridad; el próximo desafío será una auténtica prueba de nivel.
