Rue20 Español/Rabat
En un contexto de marcada actividad diplomática, Marruecos ha registrado en las últimas semanas un impulso sin precedentes en la movilización de apoyos internacionales a su iniciativa de autonomía como solución al conflicto del Sáhara, en un momento clave previo a las próximas citas de Naciones Unidas sobre este expediente.
Según esta dinámica, entre marzo y abril del año en curso, ocho países, junto con la Unión Europea, han expresado su apoyo explícito a la propuesta marroquí, en un desarrollo que refleja, de acuerdo con observadores, una creciente tendencia internacional hacia soluciones calificadas de realistas y pragmáticas.
Este movimiento se produce en un momento en el que Rabat busca consolidar avances diplomáticos antes de la revisión del dossier en instancias de la ONU, con el objetivo de reforzar la posición de su iniciativa como marco de solución definitivo al conflicto.
Expansión del apoyo en tres continentes
El reciente impulso diplomático se ha traducido en una ampliación del respaldo a la iniciativa de autonomía en África, Europa y América Latina; lo que indica un cambio cualitativo en el tratamiento internacional de la cuestión.
En el continente africano, Kenia anunció durante el mes de abril su apoyo a la propuesta marroquí, en un gesto considerado significativo dentro del equilibrio regional, especialmente por el histórico posicionamiento del país en relación con el expediente.
En Europa, Finlandia y la República Checa expresaron su apoyo en marzo, seguidas por Países Bajos y Austria en abril, consolidando así una línea europea de creciente adhesión a la iniciativa de autonomía como base de solución.
La Unión Europea, por su parte, reafirmó este enfoque durante la visita de su Alta Representante, Kaja Kallas, a Rabat, lo que ha sido interpretado como una señal de respaldo institucional al planteamiento presentado por Marruecos.
En América Latina, Costa Rica se sumó en marzo a los países que apoyan la propuesta, en una tendencia que incluye también a Ecuador, Panamá y Bolivia, entre otros, reflejando una expansión del consenso en torno a la iniciativa marroquí en la región.
En paralelo al aumento de apoyos, se ha producido un movimiento inverso por parte de algunos países que han optado por retirar o suspender el reconocimiento de la autodenominada “rasd”.
En este sentido, Malí anunció recientemente la retirada de su reconocimiento, mientras que Honduras decidió suspender el suyo, expresando al mismo tiempo su apoyo a la solución de autonomía. Estas decisiones se inscriben en una tendencia que refuerza el posicionamiento de Marruecos y debilita progresivamente el reconocimiento internacional de la entidad vinculada al Frente Polisario.
Este doble movimiento —adhesiones a la iniciativa de autonomía y retirada de reconocimientos— es descrito por observadores como un cambio acumulativo en la correlación diplomática en torno al expediente.
Estos desarrollos se producen en un momento especialmente sensible del calendario internacional, a las puertas de nuevas discusiones en el seno de Naciones Unidas sobre el conflicto del Sáhara marroquí.
Está previsto que el Cuarto Comité de la Asamblea General aborde nuevamente la cuestión a mediados de junio, antes de que el Consejo de Seguridad retome el expediente en octubre en el marco de su agenda periódica. En este contexto, Marruecos busca, según analistas, reforzar su posición negociadora mediante la ampliación del respaldo internacional a su iniciativa.
Asimismo, se señala que estos movimientos diplomáticos coinciden con un contexto de contactos y negociaciones en curso entre Marruecos, Argelia, el Polisario y Mauritania, bajo auspicios internacionales, con el objetivo de avanzar hacia una solución definitiva basada en la propuesta de autonomía, cuyos parámetros han sido ampliamente detallados por Rabat, aunque sin resultados oficialmente anunciados hasta el momento.
En este escenario, la evolución del apoyo internacional a la iniciativa marroquí aparece como un factor central en la reconfiguración del equilibrio diplomático en torno a uno de los conflictos más prolongados del norte de África.
