Rue20 Español/Rabat
Ante las dos Cámaras del Parlamento reunidas en sesión conjunta, el Jefe de Gobierno marroquí, Aziz Akhannouch, defendió un balance económico centrado en la consolidación del crecimiento, el impulso a la inversión y el mantenimiento de los equilibrios macroeconómicos, en un contexto internacional marcado por la inestabilidad y las sucesivas crisis.
En su intervención ante el Parlamento de Marruecos, el responsable del Ejecutivo subrayó la capacidad de Marruecos para preservar una trayectoria de desarrollo sostenido, pese a las perturbaciones de las cadenas de suministro, las presiones inflacionarias y las incertidumbres geopolíticas que han afectado a la economía mundial en los últimos años.
El balance presentado por el Jefe de Gobierno destaca una evolución ascendente del crecimiento económico nacional.
Tras una desaceleración al inicio del mandato, la economía habría registrado una aceleración gradual hasta alcanzar alrededor del 4,8% en 2025, frente al 1,8% en 2022. En el conjunto del periodo 2021-2025, la tasa media de crecimiento se situaría en torno al 4,5%, por encima de la registrada en el ciclo gubernamental anterior.
Según el Ejecutivo, esta evolución se explica por la recuperación de la demanda interna y el dinamismo de las actividades no agrícolas, que han mostrado una progresión constante, reflejando una mayor diversificación de los motores productivos del país.
Las proyecciones oficiales apuntan, además, a superar el umbral del 5% en 2026, lo que el Gobierno interpreta como la entrada en una fase de crecimiento más robusta y sostenida.
Otro de los pilares del discurso gubernamental ha sido la inversión, presentada como el principal motor de transformación estructural de la economía.
El Ejecutivo ha destacado el incremento significativo de la inversión pública, que habría pasado de 230.000 millones de dírhams en 2021 a cerca de 380.000 millones en 2026.
Esta evolución se acompaña de una reforma del marco de incentivos orientada a reforzar el papel del sector privado y mejorar la competitividad del territorio. El objetivo estratégico es elevar la participación de la inversión privada hasta aproximadamente dos tercios del total en el horizonte de 2035.
En este contexto, el Gobierno asegura haber validado numerosos proyectos con un impacto relevante en términos de creación de empleo, al tiempo que subraya la creciente territorialización de la inversión y el fortalecimiento del papel de las regiones, así como de los mecanismos de apoyo a las pequeñas y medianas empresas.
En paralelo, las inversiones extranjeras han registrado un aumento notable, pasando de algo más de 32.000 millones de dírhams en 2021 a cerca de 56.000 millones en 2025, lo que supone un incremento superior al 70% y es interpretado por el Ejecutivo como una señal de confianza internacional en la economía marroquí.
En el ámbito social, el Gobierno afirma que se han creado cerca de 850.000 puestos de trabajo entre 2021 y 2025, con una aceleración en el último año del periodo. Esta evolución iría acompañada, según el discurso oficial, de una mejora en la calidad del empleo y de una mayor formalización del mercado laboral.
En el plano macroeconómico, el Ejecutivo destaca la reducción de la inflación, que tras un pico en 2022 habría descendido a niveles inferiores al 1% en 2025, contribuyendo a aliviar la presión sobre el poder adquisitivo de los hogares.
Asimismo, el déficit presupuestario se habría reducido hasta el 3,5%, con la meta de acercarse al 3% a corto plazo, mientras que la deuda pública seguiría una trayectoria descendente. Los ingresos fiscales, por su parte, habrían mantenido una evolución positiva, reflejando la recuperación de la actividad económica y la mejora de la recaudación.
Más allá de los indicadores cuantitativos, Aziz Akhannouch enmarcó estos resultados en una visión estratégica de largo plazo orientada a reforzar la soberanía económica de Marruecos.
Una orientación que el Gobierno presenta como respuesta a un entorno internacional caracterizado por la incertidumbre y la volatilidad, y que busca consolidar la resiliencia del modelo económico nacional.
