Rue20 Español/Rabat
Marruecos refuerza su posición como socio estratégico de Estados Unidos en materia agrícola tras ser incluido oficialmente entre los países prioritarios del programa “Food for Progress” para el ejercicio fiscal 2026.
La decisión del Departamento de Agricultura estadounidense confirma una tendencia al alza en la cooperación bilateral, que combina financiación, comercio y seguridad alimentaria como ejes centrales.
El Reino figura en un grupo restringido de siete países beneficiarios, junto a economías emergentes de Asia y América Latina, en una selección que refleja la confianza de Washington en el potencial de modernización del sector agrícola marroquí. Considerado un pilar clave para el desarrollo económico, este sector se sitúa también en el centro de las estrategias de resiliencia alimentaria del país.
El programa contará con una dotación global de 226 millones de dólares destinados a proyectos plurianuales de hasta cinco años, con presupuestos individuales que oscilan entre los 28 y 35 millones de dólares. Estas inversiones estarán orientadas a introducir tecnologías agrícolas avanzadas, mejorar la productividad y fortalecer las capacidades institucionales, especialmente en ámbitos vinculados al comercio internacional y la integración en cadenas de valor globales.
En paralelo, la iniciativa “McGovern-Dole” movilizará hasta 240 millones de dólares en cinco años para proyectos centrados en la seguridad alimentaria y el desarrollo rural, consolidando una estrategia estadounidense que combina cooperación técnica e influencia económica en países socios.
En el plano comercial, los intercambios agrícolas entre ambos países alcanzaron en 2025 niveles récord. Las exportaciones estadounidenses hacia Marruecos crecieron un 38 %, hasta situarse en 815,5 millones de dólares, lo que convierte al Reino en el segundo mercado africano para los productos agrícolas de Estados Unidos. Este dinamismo se explica en gran parte por la fuerte demanda de productos de consumo, especialmente frutos secos, con las almendras a la cabeza.
Este crecimiento también responde a las necesidades estructurales del mercado marroquí, altamente dependiente de las importaciones de cereales y oleaginosas. Las previsiones apuntan a un aumento de las importaciones de maíz para la campaña 2025/2026, en un contexto marcado por las fluctuaciones climáticas que afectan a la producción nacional. En este escenario, el acuerdo de libre comercio vigente entre ambos países desde 2006 garantiza un acceso preferencial a productos esenciales como el maíz y la soja, fundamentales para la industria avícola y la estabilidad de los precios en el mercado interno.
En definitiva, el país avanza en la modernización de su marco normativo, con reformas orientadas a alinearse con los estándares internacionales de seguridad alimentaria. En este proceso, la Oficina Nacional de Seguridad Sanitaria de los Productos Alimenticios desempeña un papel clave, garantizando el control sanitario y fitosanitario de los productos, así como su trazabilidad y conformidad con las exigencias de los mercados internacionales.
La intensificación de esta cooperación agrícola refleja una relación cada vez más estructurada entre Rabat y Washington, donde convergen intereses económicos, regulatorios y estratégicos.
En un contexto global incierto, esta alianza se perfila como un instrumento clave para reforzar la seguridad alimentaria y la competitividad del sector agrícola marroquí.
