Rue20 Español/ Fez
Meryem Ghoua
Lo que prometía ser un amistoso más en la preparación de la Selección Española para el Mundial se convirtió en una noche marcada por la vergüenza y la indignación.
El encuentro entre España y Egipto, que finalizó con un empate sin goles, quedó eclipsado por cánticos islamófobos provenientes de un sector de la afición, dirigidos principalmente al joven jugador del FC Barcelona, Lamine Yamal.
Apenas diez minutos después del inicio del partido, se escucharon cánticos ofensivos como «Musulmán el que no bote es», que se repitieron en varias ocasiones durante la primera mitad y, aunque con menor intensidad, también después del descanso.
A pesar de las advertencias emitidas por megafonía y la condena pública de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) en redes sociales, el daño ya estaba hecho.
La imagen del fútbol español se vio seriamente perjudicada, especialmente en un contexto internacional y con la mirada puesta en el Mundial de 2030.
Lamine Yamal, de religión musulmana, fue directamente afectado por los cánticos. El jugador, visiblemente afectado, fue sustituido al descanso y no realizó sus habituales publicaciones en redes sociales tras el encuentro.
Las reacciones no se hicieron esperar. El conseller de Deportes de la Generalitat de Cataluña expresó su indignación y criticó la tardanza en la activación de los protocolos, sugiriendo que el partido debería haberse detenido si los cánticos persistían. Además, alertó sobre la creciente presencia de grupos ultras en el fútbol y su utilización para difundir discursos de odio.
En el ámbito deportivo, el seleccionador nacional condenó enérgicamente los hechos, calificándolos de «intolerables» y exigiendo que se apartara a los responsables de tales comportamientos. El presidente de la RFEF, por su parte, los definió como un incidente aislado que no debe repetirse.
Los Mossos d’Esquadra han abierto una investigación para esclarecer lo ocurrido, mientras que la repercusión internacional ha sido inmediata. Medios de diversos países han criticado duramente los hechos, subrayando el perjuicio que suponen para la imagen del fútbol español.
En cuanto a las posibles consecuencias disciplinarias, el reglamento de la FIFA contempla sanciones, incluso en ausencia de responsabilidad directa de la federación. Estas pueden incluir multas económicas o medidas como partidos con aforo reducido. En situaciones de mayor gravedad o reincidencia, las sanciones podrían ser más severas, incluyendo encuentros a puerta cerrada u otras medidas adicionales.
La noche en el RCDE Stadium quedará marcada como un episodio lamentable que empaña el deporte y pone de manifiesto la necesidad de erradicar cualquier forma de discriminación y odio de los estadios de fútbol.
