Rue20 Español/Rabat
Las reservas hídricas en Marruecos han registrado una mejora significativa en el último año, impulsadas por importantes aportes pluviométricos que han permitido una recuperación notable de los embalses a escala nacional.
Según datos actualizados al 21 de marzo de 2026, la tasa de llenado global de las presas alcanza el 72,1%, frente al 36,6% registrado en el mismo periodo del año anterior. Este incremento supone una progresión superior al 100%, con un volumen total almacenado que supera los 12.300 millones de metros cúbicos, en comparación con los 6.160 millones contabilizados doce meses antes.
Las autoridades atribuyen esta evolución principalmente a unas precipitaciones más abundantes y mejor distribuidas en el conjunto del territorio, lo que ha permitido una recuperación generalizada de los recursos hídricos en la mayoría de las cuencas del país.
Entre las zonas con mejores indicadores destaca la cuenca del Loukkos, donde la tasa de llenado supera el 90%, en un contexto de especial vigilancia ante posibles crecidas. En este sentido, el ministro de Equipamiento y Agua, Nizar Baraka, ha subrayado la fuerte recuperación de la situación hídrica, al tiempo que ha insistido en la necesidad de reforzar las medidas de prevención frente a riesgos de inundaciones asociados a episodios de lluvias intensas.
También presentan niveles elevados las cuencas del Bouregreg (92,5%) y del Tensift (91,2%), que reflejan un alto grado de recuperación de sus reservas. Por su parte, la cuenca del Sebou, considerada estratégica para el abastecimiento de agua potable y la agricultura, alcanza el 84,7%, con más de 4.500 millones de metros cúbicos almacenados, impulsada por el buen rendimiento de grandes infraestructuras hidráulicas.
En contraste, la cuenca del Moulouya registra un 69,8% de llenado, mientras que Oum Er-Rbia se sitúa en el 55,9%, con importantes disparidades entre embalses. Algunas presas alcanzan niveles cercanos a su capacidad máxima, mientras que otras mantienen valores más moderados.
Las zonas del Souss-Massa, con un 54,5%, y especialmente la del Drâa-Oued Noun, con un 36,5%, continúan siendo las más vulnerables, lo que evidencia la persistencia de desequilibrios territoriales en la distribución de los recursos hídricos.
Pese a la mejora general, los expertos advierten que esta evolución positiva debe interpretarse con cautela. Aunque el aumento de reservas ofrece un margen de maniobra relevante para los sectores agrícola, industrial y doméstico, persisten desafíos estructurales vinculados a la gestión del agua, la variabilidad climática y la creciente demanda.
En este contexto, se insiste en la necesidad de reforzar las políticas de gestión integrada del recurso, optimizar los sistemas de riego y acelerar el desarrollo de la desalinización como ejes clave para garantizar la sostenibilidad hídrica a largo plazo en el país.
