Rue20 Español/Rabat
Marruecos acelera su ofensiva turística en el corazón de Europa central. En la segunda jornada de la ITB Berlín 2026, considerada una de las mayores vitrinas mundiales del sector, la delegación del Reino despliega una estrategia ambiciosa dirigida a consolidar su posicionamiento en el mercado germanoparlante, uno de los más solventes y estructurados del continente.
En el pabellón nacional, instalado en el espacio mediterráneo y con una superficie superior a los 1.000 metros cuadrados, el mensaje es claro: reforzar la visibilidad del destino Marruecos, diversificar su oferta y asegurar cuotas de mercado en Alemania, Suiza y Austria. “Es la oportunidad de fortalecer nuestra ofensiva en el mercado germanoparlante y poner en valor nuestra oferta turística”, afirmó Aziz Lebbar, diputado y vicealcalde de Fez, presente en la feria junto a operadores privados y representantes institucionales, según recoge el medio L’Economiste.
Tres destinos como punta de lanza
A diferencia de ediciones anteriores, la participación marroquí en 2026 no se concentra en una sola región, sino que articula su propuesta en torno a tres polos estratégicos: Agadir, Fez y Saïdia. El objetivo es proyectar una imagen más equilibrada del mapa turístico nacional, integrando productos de sol y playa, cultura, golf y naturaleza dentro de una lógica de promoción transversal.
Este reposicionamiento busca romper con la promoción segmentada para consolidar un modelo turístico de cuatro estaciones, capaz de atraer flujos durante todo el año y reducir la estacionalidad, uno de los principales retos del sector.
En el mercado germanoparlante, la cultura se perfila como un vector decisivo. Según Moulay Ahmed Sentissi, presidente del Consejo Regional de Turismo Fez-Meknés, la capital espiritual del Reino reúne los atributos más demandados por estos viajeros: autenticidad, profundidad histórica y experiencias inmersivas.
Con su medina declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, su artesanía de excelencia y su posicionamiento en el turismo espiritual y patrimonial, Fez se integra en el circuito estructurado de las ciudades imperiales —junto a Marrakech, Rabat y Meknés—, un formato particularmente apreciado por los touroperadores germanoparlantes, tradicionalmente especializados en circuitos culturales, naturaleza y desierto.
Este segmento, caracterizado por un gasto medio elevado y una marcada sensibilidad hacia la calidad de los servicios, representa además una palanca estratégica para dinamizar la temporada baja. Desde la Oficina Nacional Marroquí de Turismo subrayan que la captación de estos flujos permite mejorar la tasa de ocupación anual y suavizar los picos estivales.
La ITB 2026, celebrada bajo el lema “Descubra los entresijos de 60 años de legado”, reúne a cerca de 6.000 expositores de más de 160 países. Paralelamente, la convención asociada al salón congrega a centenares de expertos en torno a ejes como sostenibilidad, inteligencia artificial y reconfiguraciones geopolíticas, reflejando los desafíos estructurales del turismo global.
Para Marruecos, el reto supera la mera visibilidad institucional. Alemania, Suiza y Austria constituyen una cuenca emisora de alto poder adquisitivo, con preferencia por estancias organizadas y una fuerte fidelidad a destinos que ofrecen estabilidad, conectividad aérea y productos claramente estructurados.
En el stand marroquí, touroperadores, hoteleros, compañías aéreas y responsables regionales multiplican las reuniones B2B con el objetivo de asegurar volúmenes contractuales, especialmente fuera de la temporada alta.
La sostenibilidad de la estrategia pasa, sin embargo, por garantizar capacidades aéreas regulares, con al menos una o dos rotaciones semanales en invierno desde Alemania, elemento clave para la rentabilidad de las rutas y la estabilidad de los flujos.
En definitiva, la presencia marroquí en la ITB Berlín 2026 se configura como una operación de prospección con un fuerte trasfondo macroeconómico.
Más allá del escaparate, el desafío consiste en transformar contactos en contratos firmes, aumentar los ingresos en divisas y consolidar un modelo turístico distribuido a lo largo de las cuatro estaciones, capaz de anclar de forma duradera al Reino entre los grandes destinos del mercado germanoparlante.
