19 C
Rabat
jueves, junio 4, 2026

Argelia y la diplomacia del doble filo

Rue20 Español/Rabat

Oriente Medio vivió, el 28 de febrero de 2026, uno de sus episodios más tensos de la última década. Un ataque combinado de fuerzas israelíes y estadounidenses logró eliminar al líder supremo iraní, Ali Khamenei, y a varios altos mandos del régimen de Teherán.

Como respuesta inmediata, Irán lanzó ataques contra varias capitales árabes, incluyendo Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Omán y Arabia Saudí; desatando una ola de reuniones de emergencia y comunicados de condena en todo el mundo árabe y occidental.

- Anuncio -

En contraste, Argelia adoptó una postura desconcertante. El primer comunicado oficial, emitido el mismo día por el Ministerio de Asuntos Exteriores, se limitó a hablar de una «escalada militar» y del «fracaso de las negociaciones», evitando señalar responsables.

Ni una sola vez se mencionó a Irán, a Estados Unidos o a Israel. Tampoco hubo expresión de solidaridad hacia los países árabes atacados. El texto parecía diseñado para ocupar un espacio diplomático sin asumir postura alguna, reflejo de un cálculo estratégico de extrema cautela que muchos interpretaron como un guiño a Teherán.

Al día siguiente, sin embargo, Argelia cambió radicalmente su tono. El Ministerio de Asuntos Exteriores convocó a los embajadores de los Estados árabes afectados y reiteró su «plena solidaridad con los países árabes hermanos objeto de agresiones militares», asegurando que condenaba cualquier atentado contra su soberanía y seguridad.

Pero, de nuevo, la diplomacia argelina evitó mencionar al agresor: los ataques iraníes seguían sin nombre, como si los misiles se hubieran lanzado de manera anónima.

Este doble movimiento, primero de silencio y luego de condena sin responsables, evidencia lo que varios analistas califican como una diplomacia bipolar.

- Anuncio -

Argelia, aliada histórica de Irán en la región, se enfrenta a un dilema estructural: condenar los ataques significaría ofender a Teherán, mientras que permanecer en silencio podría erosionar su credibilidad frente a los países árabes vecinos. La ambigüedad, en este contexto, parece ser la herramienta de supervivencia política del régimen argelino.

El episodio recuerda la política argelina durante la caída del régimen de Bashar al-Assad en Siria. En diciembre de 2024, cuando la ofensiva rebelde tomó las principales ciudades, Argelia inicialmente calificó la ofensiva como «agresión terrorista» y se mostró solidaria con Damasco, para luego cambiar su postura y declarar apoyo al pueblo sirio una vez que el régimen cayó.

La repetición de este patrón —respuestas contradictorias, sin claridad doctrinal— subraya la tendencia del régimen argelino a adaptar su diplomacia a las circunstancias inmediatas, en lugar de basarse en principios consistentes.

Esta conducta refleja una estrategia de precaución extrema y un profundo temor a perder aliados en un contexto geopolítico volátil.

Sin embargo, la falta de coherencia puede minar la influencia regional de Argelia y erosionar la confianza de sus socios árabes, que observan con creciente preocupación su incapacidad para definir una postura clara frente a agresiones externas.

En última instancia, la actuación de Argelia ante los ataques iraníes es un recordatorio de la fragilidad de los equilibrios diplomáticos en el mundo árabe: mientras algunos países responden con firmeza y claridad, otros, como Argel, prefieren la ambigüedad calculada, multiplicando señales contradictorias que debilitan su credibilidad en momentos de crisis.

Mira nuestro otro contenido

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Anuncio

VIDEOS

Entradas populares

CONTINÚA LEYENDO