Rue20 Español/Rabat
El sector portuario marroquí cerró 2025 consolidando su posición estratégica como motor de la economía nacional y nodo clave en el comercio internacional.
Según datos oficiales, el volumen total de tráfico comercial alcanzó los 262,6 millones de toneladas, lo que representa un incremento del 8,9% respecto a 2024, un año que ya había registrado un crecimiento excepcional del 15,2%.
El análisis detallado del tráfico evidencia una transformación estructural del modelo portuario marroquí, dominado por la actividad de transbordo. Esta modalidad, que refleja la integración del Reino en las cadenas logísticas globales, creció un 14,7% y representó más de la mitad del tráfico total, con un 50,5% del movimiento de mercancías destinado a otros mercados fuera del país.
Según expertos, este predominio valida la estrategia nacional de posicionar a Marruecos como plataforma logística entre Asia, Europa y África.
En cuanto a la economía interna, las cifras muestran un crecimiento más moderado pero constante. Las importaciones aumentaron un 2,8%, mientras que las exportaciones avanzaron un 1,4%, lo que refleja una estabilidad en la demanda doméstica de materias primas y bienes de consumo. Por su parte, el cabotaje, o transporte marítimo interno entre puertos nacionales, sorprendió con un incremento del 24,3%, consolidándose como una opción más eficiente y ecológica frente al transporte terrestre.
El sector de pasajeros también experimentó un repunte notable. Los puertos marroquíes recibieron casi 5,6 millones de viajeros, un 5,4% más que en 2024, destacando la relevancia de las conexiones marítimas para los marroquíes residentes en el extranjero y los turistas internacionales. La actividad de cruceros fue la que mostró el mayor dinamismo, con un aumento del 41,7%, alcanzando los 383.231 visitantes, lo que reafirma la creciente atracción del Reino como destino turístico marítimo de primer nivel.
El balance de 2025 dibuja la imagen de un Marruecos marítimo a doble velocidad: una plataforma global de transbordo en expansión y un sistema logístico y turístico nacional en constante modernización.
En definitiva, esta combinación fortalece la soberanía logística del Reino, refuerza su competitividad internacional y promete impactos positivos en la economía local de las ciudades portuarias.
