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La presión en el Congreso estadounidense para clasificar al Polisario como organización terrorista se intensifica con el apoyo oficial del congresista republicano Zachary Nunn, miembro de la Cámara de Representantes por Iowa desde 2023.
Nunn se convirtió el martes 24 de febrero en el segundo legislador en respaldar la propuesta de ley en menos de un mes, después de Pat Harrigan, también republicano y veterano militar.
Antiguo oficial de la Fuerza Aérea y de la Guardia Nacional de Iowa, Nunn aporta una experiencia militar que refuerza la credibilidad del proyecto, diseñado para obligar a la administración estadounidense a examinar formalmente la inclusión del Polisario en la lista de organizaciones terroristas extranjeras. Con su adhesión, son ya ocho los congresistas que apoyan la iniciativa, entre ellos Joe Wilson, Jimmy Panetta y Mario Diaz-Balart. No
Esta dinámica refleja un endurecimiento progresivo de la postura de Washington hacia el Polisario y, de manera indirecta, hacia Argelia, su principal patrocinador. Según expertos, el respaldo de Nunn y Harrigan —ambos con sólida formación en seguridad y defensa— consolida un frente político decidido a introducir la seguridad como clave de lectura del conflicto del Sáhara marroquí en el debate estadounidense.
En paralelo, la administración Trump ha reactivado el proceso diplomático sobre el Sáhara marroquí. El nombramiento de Mark Schapiro como encargado de negocios en Argelia, a partir del 1 de marzo, es interpretado como una señal de firmeza, dado que Schapiro es percibido como crítico por el poder argelino.
Recientemente, se celebraron conversaciones en Washington con representantes de Marruecos, Argelia, el Polisario y Mauritania, evidenciando la implicación directa de Argel en el conflicto.
Aunque todavía no se trata de una designación formal, la combinación de presión legislativa, advertencias diplomáticas y movimientos estratégicos de Washington indica que el expediente del Sáhara marroquí ha escalado en prioridad, trascendiendo su tradicional percepción como un conflicto regional congelado.
