Rue20 Español/Rabat
El megaproyecto del gasoducto entre Nigeria y Marruecos continúa avanzando como una de las infraestructuras energéticas más ambiciosas del continente africano.
Con una longitud estimada de unos 6.000 kilómetros y una inversión cercana a los 25.000 millones de dólares, la iniciativa aspira a conectar a más de una decena de países de África Occidental y facilitar la exportación de gas hacia Europa.
El Gobierno nigeriano reafirmó recientemente el progreso del proyecto, considerado un símbolo de cooperación energética y de integración económica regional. Según el ministro de Gas de Nigeria, Ekperikpe Ekpo, el trazado del gasoducto avanza conforme a los compromisos establecidos entre Abuja y Rabat, en un contexto internacional donde el gas natural se consolida como recurso estratégico y energía de transición.
El proyecto, concebido como un corredor energético panafricano, seguirá la fachada atlántica y atravesará 13 países. De completarse, podría convertirse en uno de los gasoductos más largos del mundo.
La sección marítima abarcaría aproximadamente 5.100 kilómetros, mientras que el tramo terrestre alcanzaría unos 1.760 kilómetros. Además, su trazado podría facilitar la integración de países con importante potencial gasístico, como Senegal y Mauritania.
La financiación moviliza a varias instituciones internacionales y socios financieros. El Fondo de la OPEP ha destinado 14,3 millones de dólares para la fase de estudios FEED II, mientras que el Banco Islámico de Desarrollo y el Banco Europeo de Inversiones participan en el acompañamiento técnico y financiero del proyecto. Los Emiratos Árabes Unidos también se posicionaron en 2025 como financiador clave, con posibles inversiones adicionales de China y Estados Unidos.
El objetivo es transportar hasta 30.000 millones de metros cúbicos de gas anuales hacia Europa. En ese marco, el ministro nigeriano de Finanzas, Wale Edun, indicó que Washington estudia movilizar un paquete financiero de unos 8.000 millones de dólares mediante la Corporación Financiera para el Desarrollo y fondos soberanos aliados.
La infraestructura está impulsada conjuntamente por la Nigerian National Petroleum Company y la Office national des hydrocarbures et des mines, con el respaldo de socios internacionales. Los estudios de ingeniería detallados concluidos en abril de 2024 confirmaron la viabilidad técnica y económica del proyecto.
Según el calendario previsto, las obras principales —excavación, instalación de tuberías y pruebas— se desarrollarán entre 2026 y 2029, con una primera entrega de gas nigeriano hacia las fronteras marroquíes y europeas prevista para 2030.
Más allá de su dimensión energética, el gasoducto se presenta como un proyecto de alcance geopolítico. Expertos señalan que la iniciativa podría contribuir a reforzar la seguridad energética regional, impulsar la industrialización de los países participantes y consolidar el papel de Marruecos como eje de cooperación económica entre África y Europa. Además, cuenta con respaldo regional e internacional, entre ellos el de la CEDEAO y la OPEP.
El desarrollo del gasoducto Nigeria-Marruecos refleja así la ambición de varios países africanos de construir infraestructuras estratégicas y avanzar hacia una mayor soberanía energética en el continente.
