Rue20 Español/ Madrid
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, defendió la reciente regularización de inmigrantes aprobada por su Ejecutivo, una medida que permitirá conceder permisos de residencia a cerca de 500.000 personas en situación irregular. El dirigente español justificó esta decisión por motivos tanto morales como pragmáticos, subrayando que “Occidente necesita gente” para sostener su crecimiento económico y sus servicios públicos.
En una tribuna publicada en el diario estadounidense The New York Times, Sánchez explicó que su Gobierno ha optado por una vía rápida y sencilla para regularizar la situación migratoria, en contraste con otros líderes que, según afirmó, han elegido perseguir y deportar a los migrantes mediante “operativos ilegales y crueles”.
El jefe del Ejecutivo español argumentó que la regularización responde, en primer lugar, a una razón moral, recordando que España fue durante décadas un país de emigrantes, especialmente en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado y tras la crisis financiera de 2008. A su juicio, el actual contexto económico obliga al país a convertirse en una sociedad “acogedora y tolerante”, tal como habrían esperado los propios españoles que emigraron en el pasado.
La segunda razón, señaló Sánchez, es estrictamente pragmática. Según advirtió, la mayoría de los países occidentales afrontan un grave problema de declive demográfico, con tasas de natalidad insuficientes para mantener el equilibrio de sus economías y sistemas de protección social. En este sentido, defendió la migración como un factor clave para evitar el estancamiento económico.
No obstante, el presidente del Gobierno reconoció que la migración plantea importantes desafíos, aunque insistió en que estos no están relacionados con la etnia, la raza, la religión o el idioma de los migrantes. A su entender, los verdaderos problemas derivan de factores estructurales como la pobreza, la desigualdad, los mercados no regulados y las barreras de acceso a la educación y a la atención sanitaria, cuestiones que afectan tanto a los migrantes como a los ciudadanos nacionales.
Sánchez también rechazó los discursos de líderes políticos alineados con posturas similares al movimiento MAGA en Estados Unidos, quienes sostienen que acoger a un elevado número de migrantes es una medida suicida o propia de países en decadencia. “España no está en colapso”, afirmó.
Como respaldo a su argumento, destacó los indicadores económicos positivos del país: España ha registrado durante tres años consecutivos el mayor crecimiento económico entre las grandes economías europeas, ha creado casi uno de cada tres nuevos empleos en la Unión Europea y ha reducido su tasa de desempleo por debajo del 10 % por primera vez en casi dos décadas.
Según el presidente español, estos resultados son fruto del esfuerzo colectivo de la ciudadanía, del apoyo de la Unión Europea y de una agenda inclusiva que considera a los migrantes como socios necesarios para el desarrollo. En su conclusión, Sánchez sostuvo que el modelo español puede servir de referencia para otros países y llamó a los líderes occidentales a explicar con claridad a sus sociedades la disyuntiva actual: optar por sociedades cerradas y empobrecidas o por sociedades abiertas y prósperas.
