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Argelia devolvió a más de 34.000 migrantes a Níger a lo largo de 2025, marcando el nivel más alto registrado desde que este país del norte de África intensificó su política de expulsiones en 2014, según un informe publicado el lunes por la ONG nigerina Alarme Phone Sahara (APS).
De acuerdo con la organización, un total de 34.236 personas fueron expulsadas entre enero y diciembre de 2025 en convoyes oficiales y no oficiales.
APS advierte de que la cifra podría ser inferior a la real debido a la falta de mecanismos de censo fiables. El balance supera ampliamente los datos de años anteriores: 31.404 expulsiones en 2024 y 26.031 en 2023.
La ONG denuncia que los migrantes son abandonados en el denominado “punto cero” de la frontera argelino-nigerina, en pleno desierto, desde donde deben caminar al menos 15 kilómetros para alcanzar territorio nigerino. Según el informe, estas devoluciones se realizan en condiciones “siempre precarias”, sin garantías básicas como acceso a refugio, agua, atención médica o información.
Entre las personas afectadas se encuentran mujeres y menores, expuestos a temperaturas extremas propias del invierno desértico, con noches por debajo de cero, lo que incrementa los riesgos de deshidratación, enfermedades e incluso la muerte. Testimonios recogidos por APS describen la experiencia vivida por los migrantes como “un infierno”.
Níger, país de tránsito para numerosos migrantes que buscan continuar hacia Marruecos y posteriormente Europa, ha advertido sobre la presión que supone la llegada masiva de personas expulsadas. Las autoridades nigerinas, que afrontan dificultades de seguridad, señalaron haber solicitado el apoyo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) para facilitar el retorno de los migrantes a sus países de origen.
Según APS, la repetición de estas prácticas expone a Argelia a crecientes críticas por parte de organizaciones no gubernamentales, agencias de la ONU y socios internacionales, al considerar que las expulsiones se realizan sin salvaguardias mínimas y reducen a los migrantes a un mero asunto de gestión de seguridad.
La ONG advierte además de que el impacto diplomático podría agravarse si la situación en la frontera con Níger no se controla.
