Rue20 Español/Rabat
En un contexto de creciente tensión y seguridad inestable en el Sahel, Argelia habría creado una unidad especial de mercenarios destinada a realizar operaciones de sabotaje y recopilación de inteligencia fuera de sus fronteras, particularmente en Malí, Níger y Burkina Faso. La medida, que refleja una estrategia de acción encubierta, ha generado alarma entre países vecinos y observadores internacionales.
Un informe publicado por el portal especializado Sahel Intelligence señala que el régimen militar argelino ha establecido una unidad especial de mercenarios, denominada “KL17” o “Jalid Ibn al-Walid”, con el objetivo de ejecutar operaciones de sabotaje fuera de sus fronteras, principalmente en Malí, Níger y Burkina Faso, en un contexto de crecientes tensiones de seguridad regional.
Según el informe, la unidad fue creada hace aproximadamente dos años en una base remota del desierto del sur de Argelia, y comenzó recientemente sus primeras acciones de campo. KL17 estaría compuesta por cerca de 320 miembros seleccionados, organizados bajo un modelo semi-militar, divididos en grupos independientes encargados de asaltos, sabotajes, recopilación de inteligencia, operaciones con drones, guerra electrónica, francotiradores e infiltraciones.
La unidad estaría equipada con armamento ligero y medio, drones tácticos, equipos de visión nocturna avanzados y vehículos blindados ligeros preparados para operar en terrenos fronterizos difíciles, según la misma fuente.
El informe detalla que las operaciones de KL17 se centran en tres objetivos principales: desestabilizar infraestructuras críticas en los países del Sahel, recolectar información sobre los movimientos de los ejércitos vecinos y ejecutar acciones psicológicas destinadas a confundir tanto a las fuerzas locales como a la población civil.
Sahel Intelligence subraya que la existencia de una unidad no oficial permite a las autoridades argelinas operar con un margen de maniobra mayor, minimizando el costo político de eventuales acciones, lo que ha generado preocupación entre observadores occidentales sobre la posibilidad de actividades transfronterizas sin responsabilidad directa.
En reacción a estas informaciones, Malí habría reforzado su vigilancia fronteriza y confirmado la interceptación de comunicaciones que hacen referencia a un “actor altamente organizado”, en alusión indirecta a KL17. El informe advierte además sobre posibles vínculos operativos de la unidad con grupos yihadistas locales, como Al Qaeda y facciones del Estado Islámico, así como con elementos de Hezbolá e Irán, incluyendo intercambio de información, coordinación de ataques conjuntos y suministro de armamento avanzado.
De confirmarse estas informaciones, la creación de KL17 pondría de relieve una paradoja en la política oficial argelina. El país ha criticado en repetidas ocasiones la presencia de mercenarios y actores no estatales en el Sahel, especialmente los cuerpos rusos, a los que acusa de agravar la inestabilidad y socavar la soberanía de los Estados de la región.
Analistas internacionales consideran que la formación de una unidad de mercenarios podría contradecir el discurso de Argelia en foros regionales e internacionales, donde ha advertido sobre los riesgos de la militarización del Sahel y la utilización de actores no estatales como amenaza a la seguridad colectiva.
