Rue20 Español/El Aaiún
En un evento significativo para la cooperación panafricana, los participantes en el simposio celebrado este lunes en Laayún adoptaron la Declaración de Laayún, consolidando el Eje Rabat-Dakar como un modelo de colaboración duradera y un polo de inteligencia colectiva al servicio del desarrollo sostenible, la soberanía alimentaria y la paz en África.
El simposio, organizado por la Universidad Mohammed VI Politécnica (UM6P) y el Instituto Timbuktú – Centro Africano de Estudios para la Paz, conmemoró el 60º aniversario del Convenio de Establecimiento entre Marruecos y Senegal, así como el 50º aniversario de la Gloriosa Marcha Verde.
La Declaración, firmada por representantes del Instituto Timbuktú, la UM6P, investigadores, expertos y líderes institucionales de Marruecos y Senegal, reconoce el Convenio de Establecimiento de 1964 como un acto fundacional de la cooperación Sur-Sur. Además, destaca la importancia del discurso de Su Majestad el Rey Mohammed VI en Addis Abeba en 2017, reafirmando el compromiso de Marruecos con una África unida, soberana y próspera. Los participantes también celebraron la Iniciativa Atlántica, impulsada por el Soberano, que busca convertir el espacio atlántico en un motor de estabilidad, desarrollo sostenible e integración regional.
La Declaración de Laayún propone cuatro pilares clave para la cooperación: la movilidad universitaria, la investigación estratégica y prospectiva africana, la valorización del papel histórico y simbólico de las provincias del Sur de Marruecos, y el apoyo al emprendimiento, la innovación y la soberanía alimentaria. Los participantes enfatizaron que las provincias del Sur de Marruecos actúan como un puente natural entre el norte y el sur del continente africano.
Al elegir Laayún como sede de este evento, Marruecos y Senegal reafirman el papel crucial de esta región en la cooperación Sur-Sur y en la reconfiguración de las relaciones intelectuales africanas, impulsando una nueva dinámica de desarrollo basada en el conocimiento, la sostenibilidad y la soberanía tecnológica.
