Rue20 Español/Rabat
Marruecos y Argelia se encuentran inmersos en un renovado desfase estratégico y militar, reflejado en presupuestos récord para 2026 y en dos enfoques divergentes de seguridad en el Magreb; el Reino apuesta por la modernización tecnológica y el fortalecimiento de su industria de defensa, mientras los vecinos mantienen su énfasis en la superioridad numérica y el poderío de su arsenal tradicional. Así lo señala un reciente informe de la plataforma española Defensa.
El proyecto de ley de finanzas marroquí 2026 destina 157,17 mil millones de dirhams (≈14,7 mil millones €) a armamento e infraestructura militar, de los cuales 55,3 mil millones de dirhams (≈5,15 mil millones €) cubrirán gastos corrientes, salarios y mantenimiento. La inversión tiene un doble objetivo; modernizar las fuerzas armadas con sistemas de combate avanzados y tecnología de punta, y fortalecer la industria de defensa nacional mediante producción conjunta y transferencia tecnológica con aliados como EE.UU., Israel, India y Turquía, reduciendo la dependencia externa y potenciando la soberanía industrial.
Además, Marruecos planea la creación de 5.500 nuevos empleos en las fuerzas armadas y un refuerzo del Centro Real de Observación Espacial, subrayando la importancia de la inteligencia y la vigilancia estratégica en su doctrina militar. Este enfoque combina capacidad operativa, innovación tecnológica y desarrollo industrial, reflejando una visión de seguridad que prioriza tanto la defensa como el crecimiento económico y social.
Por su parte, Argel mantiene un presupuesto de defensa superior a 22 mil millones de euros, centrado en la adquisición de armamento pesado y pagos de contratos existentes, incluyendo 12 cazas Su-57, 14 Su-35 y 14 Su-34 provenientes de Rusia. Su estrategia prioriza un ejército masivo y altamente armado, con un gasto militar que supera incluso el combinado de educación y salud, alcanzando 8,9 % del PIB y 15,1 % del presupuesto estatal, lo que refleja una política de seguridad centrada en la fuerza bruta y el poder disuasorio inmediato.
En defintiva, el contraste entre ambos países evidencia dos modelos de seguridad y desarrollo distintos. Marruecos adopta una “fuerza inteligente”, equilibrando inversión tecnológica y capacidad industrial con prioridades sociales y económicas, mientras que Argelia apuesta por la cantidad y el poder disuasorio, con un alto costo económico y dependencia de los ingresos del petróleo y gas.
