Rue20 Español/Errachidia
Francia y Marruecos han consolidado su alianza militar con la finalización del ejercicio conjunto «Chergui 25», realizado en la región de Errachidia, un evento que resalta la creciente cooperación estratégica entre ambos países y que ha llamado la atención por la inusual respuesta de Argelia.
El ejercicio, que finalizó el 10 de octubre, se interpreta como una demostración de fuerza y un mensaje geopolítico en una región marcada por tensiones.
El Ministerio francés de las Fuerzas Armadas ha declarado que el ejercicio Chergui tiene como objetivo «reforzar la interoperabilidad entre las fuerzas armadas y consolidar la cooperación estratégica entre París y Rabat en un entorno desértico exigente». En el ejercicio, se desplegaron equipos militares de alto calibre, incluyendo carros M1A2 Abrams, helicópteros Gazelle marroquíes, y helicópteros Tigre y NH90 franceses, simulando operaciones en un entorno realista y desafiante.
El sitio especializado español Defensa, destaca que el ejercicio «simula una operación defensiva destinada a repeler una +agresión contra la integridad territorial de Marruecos+», subrayando la profundidad de la cooperación operativa entre ambos países. La elección de la región de Tafilalet, con su terreno montañoso y condiciones climáticas extremas, sirvió para probar la resistencia y el rendimiento del personal y el equipo.
La importancia estratégica del ejercicio se ve acentuada por la reacción de Argelia. A diferencia de la respuesta enérgica que tuvo en marzo, cuando el anuncio del ejercicio fue calificado de «provocación» y «acto hostil», esta vez Argelia ha mantenido un silencio notable.
Este cambio de postura ha generado especulaciones sobre las posibles razones, incluyendo la evaluación de la ineficacia de la escalada diplomática previa o la aceptación de que estas maniobras son ahora una parte integral de la cooperación franco-marroquí.
El ejercicio «Chergui 25» se interpreta como una demostración de capacidad de disuasión conjunta, diseñada para responder a los potenciales desafíos de seguridad regionales. Este evento ocurre en un contexto de tensiones diplomáticas entre Argelia y Francia, especialmente tras el apoyo de Francia a la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara.
El silencio de Argelia, en contraste con su reacción anterior, sugiere un cambio en la dinámica regional y un reconocimiento tácito de la creciente alianza militar entre Francia y Marruecos.
