Rue20 Español/El Aaiún
Antonio Guterres recomienda prolongar el mandato de la MINURSO por un año y alerta sobre las restricciones impuestas por el Frente Polisario, al tiempo que subraya la necesidad de reforzar la cooperación regional y el apoyo humanitario a los secuestrados en los campamentos de Tinduf.
El Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, recomendó, en su informe dirigido a los miembros del Consejo de Seguridad sobre el Sáhara marroquí, prolongar el mandato de la MINURSO por un año más, hasta el 31 de octubre de 2026. Paralelamente, hizo un llamamiento para reforzar la cooperación regional entre Argelia y Marruecos, aumentar el apoyo de los donantes a los retenidos en los campamentos de Tinduf y levantar las restricciones impuestas por el Frente Polisario a las actividades de la misión de la ONU en la región.
En la versión preliminar de su informe, el SG de la ONU indica que «la situación sigue marcada por tensiones de baja intensidad entre Marruecos y el Frente Polisario». También subraya que Washington ha reafirmado su posición a favor de la soberanía marroquí sobre las provincias del sur, mientras que el Polisario persiste en imponer restricciones y rechazar cualquier solución fuera de lo que califica de «legalidad internacional».
El informe precisa que Antonio Guterres recibió una carta del representante permanente de Marruecos ante las Naciones Unidas detallando las iniciativas llevadas a cabo por el Reino para reforzar el desarrollo social y económico al oeste del muro de arena. Estas acciones incluyen la mejora de las infraestructuras y los servicios esenciales, como el acceso al agua potable, las carreteras, la electricidad, la atención sanitaria y la educación.
El documento también señala que el censo nacional realizado por las autoridades marroquíes en septiembre de 2024 reveló un aumento de la población del Sáhara marroquí, que pasó de unos 450.000 a 600.000 habitantes.
En cuanto a la situación sobre el terreno, el mismo documento indica que «la MINURSO ha seguido recibiendo informes de disparos realizados por el Frente Polisario contra unidades del ejército marroquí cerca del muro de arena, así como denuncias de ataques efectuados por drones pertenecientes a las Fuerzas Armadas Reales Marroquíes al este del muro». Además, subraya que «la mayoría de los incidentes de disparos al oeste del muro se produjeron en la zona norte, cerca de Mahbes».
El informe continúa: «A petición y bajo la escolta del ejército marroquí, la MINURSO ha seguido visitando los lugares situados cerca del muro donde se habrían producido incidentes. Ha observado, en la mayoría de los casos, rastros de proyectiles de mortero y artillería que explotaron, cayendo la mayoría de los proyectiles verificados en zonas aisladas sin causar daños mayores».
La misma fuente informa que «cuatro cohetes cayeron cerca del emplazamiento del equipo de la MINURSO en la ciudad de Es-Smara, uno de ellos explotando a sólo 200 metros del lugar. No se registraron heridos. Se trata del incidente más cercano a una instalación de la misión desde la reanudación de las hostilidades en 2020». El documento precisa que «el representante personal del Secretario General y el comandante de la MINURSO dirigieron cartas separadas al Frente Polisario para expresar su profunda preocupación por este incidente y renovar su llamamiento a cesar estos actos hostiles».
El documento añade que «la misión observó que Marruecos completó, entre enero y marzo pasados, la construcción de una carretera de 93 kilómetros que une la ciudad de Es-Smara con Mauritania a través del muro, aunque aún no se ha abierto oficialmente».
En cuanto a los desafíos operativos a los que se enfrenta la misión de la ONU en el Sáhara marroquí, Guterres subraya que «la MINURSO se enfrenta a restricciones (impuestas por el Frente Polisario) en cuanto al acceso a la información y a los lugares, a la falta de financiación, a las limitaciones de movimiento, así como a contactos restringidos con el Polisario, lo que dificulta su capacidad para cumplir plenamente sus misiones».
También señala que «los organismos de las Naciones Unidas han seguido prestando ayuda humanitaria a los retenidos en los campamentos de Tinduf», al tiempo que observa «el deterioro de la situación alimentaria y sanitaria, así como el aumento de las tasas de malnutrición y anemia entre mujeres y niños».
