Rue20 Español/Rabat
Una delegación bipartidista del Congreso de los Estados Unidos concluyó su visita a Marruecos, reafirmando la importancia estratégica del Reino alauita para la política exterior estadounidense en el Norte de África.
Tras una parada en Túnez, la delegación se reunió en Rabat con el Ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, y el Ministro Delegado ante el Jefe de Gobierno Encargado de la Administración de la Defensa Nacional, Abdeltif Loudyi.
Following key visits to Italy and Tunisia, our bipartisan Congressional Delegation concluded in Morocco.
In Morocco, the delegation held meetings with dignitaries, including Foreign Minister Nasser Bourita and Minister Delegate Abdeltif Loudyi, to deepen bilateral cooperation… pic.twitter.com/mnIrFgcy7e
— Congressman Mike Lawler (@RepMikeLawler) September 9, 2025
Las conversaciones se centraron en la cooperación bilateral en materia de seguridad, defensa y la consolidación de los Acuerdos de Abraham, en los cuales Marruecos juega un papel fundamental.
El congresista Mike Lawler, miembro destacado de la delegación, subrayó en redes sociales «la importancia estratégica de la asociación con Marruecos», describiéndolo como «uno de los socios diplomáticos más importantes de Estados Unidos en el Norte de África». Lawler recordó el hito histórico del reconocimiento de la independencia estadounidense por parte de Marruecos en 1777, siendo el primer país en hacerlo.
La cuestión del Sáhara marroquí ocupó un lugar prominente en la agenda. La delegación estadounidense reiteró su apoyo al plan de autonomía marroquí para el territorio, calificado por Lawler como «un marco pragmático para una seguridad duradera y el progreso».
Esta postura mantiene la línea del reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara por parte de la administración Trump en 2020.
Para Washington, el respaldo al plan marroquí trasciende la cuestión territorial. Se enmarca en una estrategia más amplia para promover la estabilidad en una región vulnerable a las amenazas a la seguridad, como el auge del yihadismo en el Sahel y las tensiones regionales derivadas de la crisis libia.
La visita se produce en un contexto de reajuste estratégico en el Norte de África. Mientras que en Túnez, afectado por dificultades económicas y políticas, Estados Unidos busca mantener un equilibrio en sus relaciones, en Marruecos encuentra un socio estable y proactivo, comprometido con una diplomacia multipolar y con fuertes lazos con la Unión Europea, Israel y los países del Golfo.
Marruecos se presenta como un aliado alineado con los intereses de seguridad estadounidenses y receptivo a la inversión en sectores estratégicos como la transición energética, la industria militar y las infraestructuras.
El mensaje de la delegación del Congreso es claro: Marruecos sigue siendo un aliado indispensable para la estrategia de Estados Unidos en el Mediterráneo y el Sahel.
Al destacar la larga historia de la relación bilateral y calificar a Marruecos como «socio diplomático principal», Mike Lawler reafirmó la naturaleza estructural, y no meramente coyuntural, de la alianza entre ambos países.
