Rue20 Español/Madrid
Desde hace más de cuatro décadas, el sueño de unir África y Europa a través de un túnel ferroviario bajo el Estrecho de Gibraltar ha sido visto como una obra titánica, casi imposible. Hoy, ese anhelo que compartirán generaciones de marroquíes y españoles vuelve a cobrar fuerza, y lo hace con pasos discretos pero firmes que revelan que el proyecto sigue vivo.
El Gobierno español ha adjudicado a la compañía británica Vodafone el contrato de telecomunicaciones que dará servicio al equipo técnico encargado de planificar la futura conexión entre Marruecos y España. Se trata de un contrato modesto en cifras —24.461 euros anuales durante dos años—, pero cargado de simbolismo; garantiza que los especialistas continúan trabajando y que la definición del proyecto sigue en marcha, según informa Voz Pópuli.
El acuerdo, tramitado por la Sociedad Española de Estudios para la Comunicación Fija a través del Estrecho de Gibraltar (Secegsa), permitirá dotar al equipo de voz, datos, telefonía IP y líneas móviles con roaming internacional, asegurando su operatividad diaria.
Pero más allá de la conectividad, el avance más significativo llega en el plano de los estudios de viabilidad. El Ministerio de Transportes español ha encargado a la consultora pública Ineco un análisis financiero de 350.000 euros, financiado con fondos europeos Next Generation. Dicho estudio evaluará la demanda de pasajeros y mercancías, la ubicación de las terminales (en Algeciras o Tarifa) y los modelos de financiación posibles, inspirándose en proyectos como el Eurotúnel.
En paralelo, la empresa alemana Herrenknecht, referente mundial en tuneladoras, estudia la viabilidad constructiva del túnel bajo el Umbral de Camarinal, el tramo geológico más complejo del Estrecho. Su análisis, junto con el de Ineco, conformará un paquete técnico y económico que se espera esté listo en los próximos meses.
El desafío es enorme: un corredor ferroviario de 40 kilómetros, de los cuales 28 discurrirían bajo el mar, alcanzando profundidades de hasta 300 metros. Una infraestructura que, de concretarse, transformaría las relaciones entre África y Europa, fortaleciendo la movilidad, el comercio y la interconexión energética.
En este contexto, Marruecos juega un papel clave a través de la SNED, su organismo homólogo a la Secegsa, con el que ha intensificado la cooperación en los últimos meses. Si bien las obras aún parecen lejanas —los plazos más realistas hablan de 2040—, la visión optimista de algunos técnicos apunta a avances visibles hacia 2030, coincidiendo con el Mundial de Fútbol que coorganizarán España y Marruecos.
Lo que está en juego no es solo un proyecto de ingeniería colosal, sino la posibilidad de convertir al Estrecho en un puente histórico, uniendo a Marruecos y España, África y Europa, en un corredor que simbolice cooperación, desarrollo y futuro compartido.
