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Marruecos está en camino de transformar su economía, apostando por la bioeconomía como motor de crecimiento sostenible, según declaró el embajador marroquí en Argentina, Fares Yasser, durante el 3er Congreso sobre Bioeconomía en Buenos Aires.
El Reino ha iniciado una transición desde un modelo dependiente de los recursos naturales hacia una estrategia centrada en la utilización de recursos biológicos renovables para la producción de alimentos, energía y bienes industriales.
Esta ambiciosa estrategia, iniciada hace quince años, busca crear un sistema productivo competitivo y sostenible, generando valor añadido y fortaleciendo la resiliencia del país frente a los desafíos climáticos y las presiones sociales.
Según el embajador, la bioeconomía se alinea con la búsqueda de sostenibilidad, innovación e integración en las cadenas de valor mundiales, particularmente las europeas, aprovechando la posición geográfica estratégica de Marruecos.
El embajador Yasser destacó el crecimiento constante del PIB marroquí, que pasó de 131.000 millones de dólares en 2022 a 154.000 millones en 2024, atribuyéndolo a la diversificación económica.
Esta diversificación ha atraído importantes inversiones extranjeras directas, convirtiendo a Marruecos en el segundo destino de IED en África. Los acuerdos de libre comercio con la Unión Europea y Estados Unidos se presentan como un atractivo clave para los inversores.
La «bioeconomía sostenible» de Marruecos busca reforzar la seguridad alimentaria y reducir la factura energética. Para ello, el país se apoya en infraestructuras clave como el complejo portuario Tanger-Med, el tren de alta velocidad, una extensa red ferroviaria y de autopistas, zonas francas, zonas industriales especializadas en automoción y aeronáutica, centrales solares, parques eólicos, plantas desalinizadoras, centrales de hidrógeno verde y una importante red hidráulica con 150 presas y «autopistas del agua».
Estas inversiones, según el embajador, impulsan la competitividad del país y la transición hacia una economía circular.
El objetivo final es superar la dependencia de las materias primas, transformando los recursos en productos de alto valor añadido que generen empleo, innovación y crecimiento sostenible.
Con esta apuesta por la bioeconomía, Marruecos aspira a modernizar su sistema productivo y a consolidarse como un actor clave en las transiciones ecológicas y económicas a nivel global.
El 3er Congreso de la Bioeconomía en Argentina reunió a 300 participantes del ámbito político, académico, diplomático y de la industria agroalimentaria, consolidándose como el principal evento latinoamericano dedicado a la bioeconomía, las actividades de alto valor añadido y el desarrollo productivo.
Durante la jornada del lunes, se debatieron temas estratégicos como la innovación tecnológica, las energías renovables, la economía circular, las exportaciones y la sostenibilidad medioambiental.
