Rue20 Español/Saidía
Baleares se enfrenta este verano a una crisis migratoria sin precedentes. Las llegadas de pateras han aumentado un 77 %, duplicando el número de rescates de toda la costa peninsular. Mientras Canarias ve descender su ruta atlántica, gracias a la cooperación intensiva con Marruecos, archipiélago balear sufre las consecuencias de una ruta argelina cada vez más consolidada, que Argelia permite sin freno ni control.
La presidenta balear, Marga Prohens, advierte que si la situación continúa, Baleares cerrará 2025 con más del doble de migrantes que en 2024. Centros de acogida desbordados, infraestructuras al límite, cuerpos de seguridad saturados y una población que percibe abandono. Esto es el panorama que deja la negligencia argelina.
El problema es claro y directo; Argelia no coopera. No combate las mafias que trafican con vidas humanas, permite que las pateras zarpen desde sus costas y, para colmo, rechaza aceptar a sus propios nacionales devueltos desde España. Esta actitud irresponsable convierte a Baleares en un corredor migratorio permanente y en una trampa humanitaria.
Y detrás de las cifras hay tragedias que podrían evitarse. Este miércoles, el naufragio de una patera frente a las costas balear dejó un muerto, tres desaparecidos y 19 heridos, según informa Mallorca Diario.
Estas imágenes son resultado de la política interior del régimen militar argelino; en lugar de invertir en su pueblo, el dinero va a quien no lo merece, dejando al ser humano argelino frente a su destino en el corazón del mar Mediterráneo, abandonado y a merced de mafias y de la indiferencia del poder.
