Rue20 Español/El Aaiún
Una serie de movimientos diplomáticos sincronizados entre Estados Unidos, Francia y Marruecos, ocurridos entre el 26 y el 30 de julio de 2025, apuntan a una reconfiguración estratégica del Magreb-Sahel, con Argelia en una posición vulnerable, según un análisis del Instituto Geopolítico Horizontes (IGH).
Si bien oficialmente se presenta como una mediación estadounidense en el conflicto artificial del Sáhara marroquí, el IGH lo describe como una operación concertada de mayor alcance, destinada a cerrar definitivamente el expediente del Sáhara marroquí y reposicionar a Argelia en la región.
El IGH subraya la precisa sincronización de las agendas diplomáticas con la Fiesta del Trono marroquí, un evento de alta carga simbólica.
Esta coincidencia temporal, junto con la renovada «mano tendida» de SM el Rey Mohammed VI a Argelia y el apoyo diplomático estadounidense a la soberanía marroquí sobre el Sáhara, revela una estrategia orquestada.
Francia, por su parte, desempeña un papel discreto pero crucial como facilitador, con Jean-Noël Barrot actuando de intermediario en las consultas previas y posteriores a la visita de Massad Boulos a Argel.
Esta coordinación trilateral evidencia una convergencia de intereses entre las tres capitales para imponer un marco que favorezca la resolución del conflicto artificial del Sáhara marroquí bajo sus términos.
Un reparto de roles estratégico
Estados Unidos lidera la iniciativa, con Marco Rubio en el Departamento de Estado y Massad Boulos como operador sobre el terreno. Según el IGH, Washington ha presentado 11 exigencias a Argelia, incluyendo el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara, reformas estructurales internas, la normalización de relaciones con Marruecos y el distanciamiento de Rusia.
Francia actúa como intermediario con Argelia, buscando mantener su influencia en la política interna argelina a la vez que apoya la estrategia estadounidense.
Marruecos, beneficiario de este apoyo reforzado, aprovecha el Discurso del Trono para consolidar su posición y avanzar en sus ambiciones regionales, especialmente con su Doctrina de Abiyán, afianzando su rol como socio privilegiado de Estados Unidos en África Occidental.
Argelia bajo presión
El IGH destaca la debilidad interna de Argelia, afectada por luchas de poder, una gerontocracia y la falta de una estrategia coherente. Esta fragilidad limita su capacidad de respuesta ante la presión diplomática coordinada.
La ausencia de una respuesta oficial al mensaje estadounidense y al Discurso del Trono marroquí ilustra esta situación de impotencia. Iniciativas como la propuesta de clasificar al Polisario como organización terrorista extranjera podrían alterar drásticamente el equilibrio de poder, haciendo insostenible la posición argelina.
El análisis del IGH señala que la coordinación entre Washington, París y Rabat busca redefinir la arquitectura de seguridad en el Sahel, marginando a Argelia. Marruecos se consolida como socio clave de Estados Unidos, impulsando iniciativas regionales como la Doctrina de Abiyán, los corredores atlánticos para los países del Sahel y la Alianza de los Estados de África Atlántica.
Argelia enfrenta una triple presión: diplomática, de seguridad e interna, para que acepte el nuevo orden geopolítico. El objetivo declarado es la estabilización regional en torno a un eje Washington-París-Rabat, con el cierre del expediente del Sáhara marroquí como pieza central.
El IGH plantea tres escenarios para Argelia: sumisión gradual al statu quo, radicalización y aislamiento, o una recomposición interna que propicie un liderazgo pragmático. Dada la magnitud de la presión, el Instituto considera la sumisión gradual como el escenario más probable.
