Rue20 Español/ Fez
Marruecos y la Unión Europea (UE) mantienen una relación estratégica y multidimensional, sustentada en la Política de Vecindad y la Asociación Euromediterránea. Esta cooperación abarca áreas clave como comercio, energía, medio ambiente, economía, migración, seguridad y transición verde, con el objetivo de impulsar un desarrollo sostenible conjunto.
En un contexto de desafíos geopolíticos en el Sahel, el norte de África y el Mediterráneo, Marruecos se ha posicionado como un socio prioritario para Europa. Rabat ya no es visto solo como país de tránsito migratorio, sino como un aliado clave para la estabilidad y la seguridad del vecindario sur, gracias a sus avances en gestión migratoria, lucha antiterrorista y ciberseguridad, según reconoce la propia prensa europea.
Durante años, la relación estuvo marcada por un desequilibrio financiero, ya que Marruecos asumía gran parte de los costes en control migratorio. Hoy, Bruselas apuesta por una asociación basada en la corresponsabilidad y el beneficio mutuo bajo el principio de “win-win”. La UE planea duplicar los fondos destinados al norte de África dentro del marco “Europa Global”.
La posición geoestratégica de Marruecos como “puerta de Europa a África” refuerza su papel frente a amenazas como el terrorismo en el Sahel, donde ocurre uno de cada tres atentados del mundo.
En este contexto, el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, participó en Bruselas en la V Reunión Ministerial de la UE con los Países Vecinos del Sur. Allí se avanzó en nuevos acuerdos bilaterales y en la preparación del nuevo Pacto para el Mediterráneo, que se presentará con motivo del 30 aniversario de la Declaración de Barcelona.
Bourita resaltó que una mayor integración entre la UE y Marruecos impulsará el crecimiento económico de la región mediterránea y su proyección como polo estratégico global.
