Rue20 Español/ Casablanca
El programa energético nacional de Marruecos está marcando el inicio de una intensa fase de construcción, con licitaciones y contratos en marcha para desarrollar una red de terminales de gas natural licuado (GNL) e infraestructuras asociadas.
El plan contempla la construcción de nuevas terminales en tres puertos clave: Nador West Med, Dakhla Atlantic y uno aún por definir entre Jorf Lasfar o Mohammedia. Estas infraestructuras permitirán la importación, regasificación y distribución de GNL, con conexiones a gasoductos nuevos y existentes, como el Magreb-Europa, según informa el sitio web Construction Briefing.
En paralelo, el Reino sigue avanzando en el megaproyecto del Gasoducto Nigeria-Marruecos (NMGP), de 5.600 km de longitud y con un coste estimado de 25.000 millones de dólares. Esta obra suministrará gas a hasta 400 millones de personas en 13 países africanos. Las licitaciones para los tramos marroquíes están previstas para 2025.
En Nador West Med, el Ministerio de Energía ya lanzó una manifestación de interés en abril de 2025 para una unidad flotante de almacenamiento y regasificación (FSRU), lo que marca el primer paso hacia una terminal de GNL en esa ubicación. Este puerto cuenta con financiación parcial del Banco Africano de Desarrollo por un valor de 276 millones de dólares.
El conjunto del programa de infraestructura de GNL, valorado en 6.000 millones de dólares, cubrirá desde terminales y obras portuarias hasta gasoductos fluviales y capacidades de almacenamiento. Se espera que se generen miles de empleos directos e indirectos, dinamizando también los sectores de logística, materiales y construcción industrial.
Además, Marruecos está desarrollando proyectos energéticos complementarios, como una central eléctrica de gas de 990 MW en el norte del país, con una inversión de 482 millones de dólares y puesta en marcha prevista para 2025. También destaca un ambicioso programa de modernización de la red energética, valorado en 24.000 millones, y planes por 32.500 millones de dólares para producir hidrógeno verde y amoníaco en colaboración con socios internacionales.
Con estos proyectos, Marruecos refuerza su papel estratégico en el ámbito energético regional y avanza hacia una transición sostenible y segura.
