Rue20 Español/Casablanca
La organización conjunta, por parte de Marruecos, España y Portugal, del Mundial de fútbol de 2030 trasciende el ámbito deportivo para Rabat, convirtiéndose en una herramienta de poder blando para fortalecer su posición geopolítica.
El prestigioso think tank español Real Instituto Elcano analiza la estrategia marroquí, que busca consolidar su influencia a través de grandes eventos deportivos, con el Mundial como pieza clave.
El informe argumenta que Rabat no percibe la Copa del Mundo simplemente como una competición futbolística, sino como una plataforma diplomática, económica y mediática.
«Marruecos ha invertido en mejorar su imagen internacional y su posición regional mediante la organización de grandes eventos», señala el documento, y el Mundial 2030 representa una oportunidad para destacar su desarrollo político y económico, reforzar su presencia en África y proyectarse como potencia emergente en el sur del Mediterráneo.
La cuestión del Sáhara marroquí también entra en juego. El Instituto Elcano subraya que los esfuerzos de Marruecos por consolidar el reconocimiento internacional de su propuesta de autonomía para el territorio se ven reforzados por la organización del Mundial.
La coorganización mundialista se presenta como prueba de la confianza de la comunidad internacional en la estabilidad y capacidad organizativa de Marruecos.
El informe destaca la importancia de la colaboración hispano-marroquí en el Mundial 2030, considerándola un indicador de la mejora de las relaciones bilaterales tras la crisis de 2021 y un ejemplo de cooperación transmediterránea.
Sin embargo, el Elcano también reconoce los intereses particulares de cada país: Marruecos busca fortalecer su posición regional, mientras que España pretende afirmar su liderazgo en la Unión Europea a través de la colaboración con un socio del sur.
El análisis del Real Instituto Elcano subraya que Marruecos combina el poder duro, a través del desarrollo de infraestructuras, con el poder blando de la cultura, el deporte y la diplomacia, para construir una influencia multidimensional.
El Mundial se enmarca en esta estrategia, permitiendo a Marruecos mostrar su modelo de desarrollo y presentarse como un actor responsable en el escenario internacional, aprovechando la experiencia adquirida en la organización de eventos como la COP22 y el Mundial de Clubes.
La posición privilegiada de Marruecos como único país africano en el trío organizador le confiere una ventaja simbólica y geopolítica, especialmente en un continente donde existe una intensa competencia entre potencias regionales e internacionales.
El informe señala que Rabat está reforzando su presencia en África mediante proyectos de infraestructuras, conexiones aéreas y acuerdos comerciales, y ve en el Mundial una oportunidad para consolidar estos vínculos.
El informe del Elcano coincide con la publicación del Índice de Poder Blando 2025 de Brand Finance, donde Marruecos mantiene su posición en el puesto 50 a nivel mundial, con 40,6 puntos. Esta puntuación sitúa al Reino muy por delante de sus vecinos: Argelia (78), Túnez (79), Libia (133) y Mauritania (150).
El índice, basado en 55 criterios que incluyen cultura, educación, tecnología, influencia mediática y relaciones internacionales, entre otros, mide la reputación internacional y la influencia blanda de los países a través de encuestas globales.
Este dato refuerza la idea de que Marruecos está utilizando eficazmente el poder blando como palanca de influencia, especialmente en el espacio africano.
