Rue20 Español/Rabat
La región del Sahel está siendo testigo de una reconfiguración geopolítica sin precedentes. La creciente tensión entre Argel y Bamako, antaño aliados en la lucha contra el terrorismo, ha abierto la puerta a un nuevo actor clave: Níger.
Este país, firme defensor de la soberanía marroquí sobre el Sáhara, se consolida como potencia regional a través de iniciativas humanitarias y comerciales que desafían el antiguo orden.
De la alianza a la ruptura: El colapso de las relaciones Argel-Mali
El detonante de la crisis fue la retirada de Mali del acuerdo de paz argelino de 2015 a principios de 2024. Bamako acusó a Argel de «injerencia» y «complicidad con grupos armados», un golpe directo a la mediación argelina que desencadenó una escalada diplomática.
La desconfianza mutua erosionó la cooperación en seguridad, crucial ante la amenaza yihadista transfronteriza. El derribo de un dron en marzo de 2025, considerado por Mali como violación de su soberanía, agravó la situación.
La retirada de embajadores, el cierre del espacio aéreo y la suspensión del Comité de Estado Mayor Operativo Conjunto (CEMOC) entre Mali, Argel y Mauritania marcaron el punto de no retorno.
Níger: Un salvavidas en medio de la crisis energética
La crisis trascendió la diplomacia y golpeó duramente al norte de Mali. La interrupción del suministro de combustible desde Argel, vital para la región, provocó escasez en Menaka, Gao, Kidal y Tombuctú, impactando precios, transporte y servicios básicos. En este escenario,
Níger emergió como un aliado crucial. Un acuerdo firmado en mayo de 2025 comprometió a Niamey a suministrar combustible al norte de Mali a precios razonables hasta finales de año. Más que un acuerdo comercial, esta iniciativa posiciona a Níger como actor estratégico, trascendiendo su rol de país de tránsito.
El ascenso de Níger y la reconfiguración de las alianzas en el Sahel
Mientras Argel presiona a Mali, Níger apuesta por la solidaridad regional. Esta dinámica redefine las alianzas en el Sahel. Argel, antes garante de la paz y seguridad regional, se encuentra ahora en una posición de confrontación.
Níger, en cambio, se proyecta como socio fiable a través de su diplomacia activa e iniciativas humanitarias y comerciales.
Un nuevo enfoque para la estabilidad regional
Este cambio refleja la necesidad de nuevas estrategias en el Sahel. Los acuerdos de seguridad impulsados por Argel parecen insuficientes. La integración económica y la solidaridad, como demuestra la alianza entre Bamako y Niamey, se presentan como alternativas más eficaces. Otros ejemplos, como el proyecto senegalés-mauritano de explotación de hidrocarburos y el apoyo de Qatar a la sanidad magrebí, confirman esta tendencia.
La crisis Mali-Argel evidencia que la hegemonía e injerencia son insostenibles en el Sahel. La integración, el respeto mutuo y la gestión conjunta de desafíos son cruciales.
La consolidación de este nuevo equilibrio dependerá de la capacidad de Mali y Níger para resistir las presiones argelinas y construir una cooperación sostenible en un contexto regional volátil.
