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Meryem Ghoua
En busca de redención tras una catastrófica temporada en la Premier League, el Manchester United de Noussair Mazraoui se enfrenta al Tottenham este miércoles por la noche en la final de la Liga Europa.
Esta noche del miércoles, todas las miradas estarán puestas en el estadio de San Mamés de Bilbao, donde el Manchester United se enfrenta al Tottenham en la final de la Liga Europa, un choque 100% inglés de alta tensión.
En plena tormenta en la Premier League (los Red Devils y los Spurs ocupan los puestos 16º y 17º), este encuentro representa una oportunidad de oro para salvar su temporada.
Con Noussair Mazraoui, los mancunianos quieren conseguir un trofeo europeo y, sobre todo, una clasificación directa para la Liga de Campeones, sinónimo de más de 100 millones de euros. Un reto deportivo y económico vital para dos clubes sumidos en un profundo marasmo.
Por parte del Manchester, Ruben Amorim, que llegó el pasado noviembre, apuesta por la excelente trayectoria en la C3 (Europa League), con 14 partidos sin conocer la derrota. Su adversario, Ange Postecoglou, se juega quizás su última carta en el banquillo de los Spurs. Su capitán, Heung-min Son, ha reconocido que la temporada del Tottenham ha sido «inaceptable» y espera cambiar la historia del club, sin un título importante desde 2008
Los dos entrenadores, bajo presión, esperan encontrar la salvación en esta final. «Es un partido a todo o nada», resumió Amorim. Una victoria ofrecería un apósito dorado a una temporada de pesadilla.
