Rue20 Español/ Fez
Meryem Ghoua
A medida que comienza la cuenta atrás para el Mundial de 2030, España se encuentra en una posición paradójica. El vecino del norte ha inyectado la mayor parte de la financiación en la candidatura conjunta con Marruecos y Portugal, pero sigue sin ninguna garantía en cuanto a la organización del partido más codiciado de la competición: la final.
Documentos internos publicados recientemente destacan un desequilibrio significativo en las contribuciones financieras de los tres países socios. Lejos de la retórica de un proyecto en “partes iguales”, estos elementos revelan una dinámica muy diferente, en la que el equilibrio de poder se está redibujando poco a poco entre bastidores.
Según un informe oficial remitido por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) al Consejo Superior de Deportes (CSD), España ha gastado más de 2,18 millones de euros en apoyar la candidatura, lo que supone casi el 60% del coste total del expediente. Sin embargo, a pesar de este papel como principal aportante, Madrid no tiene garantizada la sede del partido de clausura.
El diario The Objective ha examinado esta paradoja. Recuerda que el Gobierno español había concedido una subvención directa de 7,5 millones de euros para la elaboración del expediente para los años 2023 y 2024.
Este apoyo, formalizado mediante un real decreto, debía dar a España una posición fuerte en el proyecto. Pero en realidad, este avance financiero sólo se tradujo en una presencia administrativa, sin ninguna influencia real en las decisiones estratégicas.
Según The Objective, la distribución presupuestaria global del expediente es la siguiente: 57,20% para España, 26,69% para Marruecos y 16,10% para Portugal. Una clara desproporción, que sin embargo no permitió a España imponer su voluntad, especialmente en la designación del país anfitrión de la final.
El artículo señala que la FIFA aún no ha tomado una decisión al respecto, pese al interés mediático que rodea al estadio Santiago Bernabéu de Madrid.
Al mismo tiempo, Marruecos ha presentado su candidatura para su futuro gran estadio en Benslimane, con una capacidad anunciada de 115.000 espectadores. Este proyecto, actualmente en construcción, es visto como una opción seria por muchos observadores.
Más allá de la infraestructura, también son las relaciones personales las que influyen. Según el mismo diario, el presidente de la Federación Marroquí, Fouzi Lekjaa, mantiene fuertes vínculos con Gianni Infantino, presidente de la FIFA. Una proximidad que otorga a Marruecos una ventaja estratégica importante, especialmente en las negociaciones informales, subraya la misma fuente.
Por su parte, España está tratando de compensar su déficit diplomático a través del reciente activismo de Rafael Lozano, actual presidente de la RFEF. Pero para muchos analistas, el ritmo ahora lo dictan otras partes.
El pasado mes de marzo, la RFEF presentó un informe detallado del gasto realizado, informando de un total de 5,9 millones de euros. Parte de esta suma, exactamente 1,56 millones, no fue utilizada y fue devuelta. Sumando los intereses, la cantidad devuelta al CSD ronda los 1,701 millones de euros.
Este informe está actualmente bajo revisión en el Consejo Superior de Deportes. Ciertos gastos están sujetos a reservas por falta de validación final. Además, la transparencia del proceso presupuestario es examinada de cerca, en particular por los órganos de control.
Otra revelación. Parte del gasto declarado en la solicitud se destinó a modernizar las infraestructuras de varios clubes de fútbol españoles, con un coste total de más de 3 millones de euros. Una iniciativa interpretada como un intento de ampliar el alcance de las justificaciones presupuestarias, incluyendo a terceros beneficiarios.
Además, el Comité Olímpico Español recibió 2 millones de euros como parte de un plan de sostenibilidad. Sin embargo, en la subvención oficial sólo se incluyeron 400.000 euros. Los 1,6 millones de euros restantes proceden de un acuerdo paralelo entre el expresidente de la RFEF Luis Rubiales y el presidente del Comité Olímpico Alejandro Blanco, con el apoyo del Gobierno de Pedro Sánchez.
Originalmente, la solicitud sólo se refería a España y Portugal. Madrid asumió entonces el 75% de los costes. Pero la integración de Marruecos ha cambiado la situación. Además, se llegó a un acuerdo para reequilibrar las contribuciones financieras. En junio de 2024, las nuevas participaciones se fijaron en el 55% para España, el 30% para Marruecos y el 15% para Portugal.
Las cifras se basan en un memorando de entendimiento firmado con carácter retroactivo en octubre de 2023, que refleja la evolución del proyecto, donde los criterios geopolíticos y deportivos han primado sobre los simples cálculos financieros.
