Rue20 Español/Casablanca
Marruecos se consolida como un actor estratégico en la industria emergente de los vehículos eléctricos, centrándose en la producción y exportación de baterías hacia el mercado europeo, según un informe reciente de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
Aunque la adopción local de coches eléctricos aún es modesta, el Reino se posiciona como una plataforma clave para la expansión global de la capacidad de producción de baterías.
Producción local en auge
El informe destaca el esfuerzo de los fabricantes de automóviles en Marruecos por duplicar su capacidad productiva. En 2024, el Reino, junto con Egipto, experimentó un crecimiento en las ventas de vehículos eléctricos, aunque representan menos del 1% del parque automovilístico nacional, lo que impide a Marruecos situarse entre los tres principales mercados africanos del sector.
Plataforma estratégica para la electromovilidad
Sin embargo, la AIE subraya el potencial de Marruecos, junto con el Sudeste Asiático y la India, como plataforma emergente para la electromovilidad.
Estas tres regiones concentran más de 150 gigavatios-hora de capacidad de producción de baterías actualmente en construcción, atrayendo inversiones significativas a pesar de una demanda local aún incipiente.
Este interés se debe a la apuesta estratégica por la producción de componentes esenciales para la industria de vehículos eléctricos, anticipando el crecimiento futuro del mercado.
Competencia global en la producción de baterías
El informe también señala el liderazgo de Corea del Sur en la inversión global en este sector, particularmente en Estados Unidos, donde controla el 40% de la capacidad de producción de baterías, una cifra que podría superar el 50% para 2030.
Este dato contextualiza el esfuerzo marroquí dentro de un panorama internacional altamente competitivo, donde la inversión en tecnología y capacidad productiva es crucial para asegurar un lugar destacado en la cadena de valor de la electromovilidad.
La apuesta de Marruecos por la producción de baterías representa una oportunidad para diversificar su economía y posicionarse como un proveedor clave en un sector con gran potencial de crecimiento.
El desafío reside en impulsar la demanda interna de vehículos eléctricos para complementar su estrategia de exportación y consolidar su papel en la transición global hacia la movilidad sostenible.
