Rue20 Español/Rabat
La sombra del espionaje y la desconfianza se cierne nuevamente sobre las relaciones franco-argelinas.
Un explosivo reportaje, basado en declaraciones de responsables de seguridad e inteligencia franceses, revela la creciente tensión entre ambos países, marcada por acusaciones de secuestros, intimidación y una profunda desconfianza mutua. Se trata de la revista L’Express.
Espías argelinos operando en suelo francés
En el centro de la tormenta se encuentra la actividad de espías argelinos en suelo francés, algunos de ellos con estatus de refugiado, quienes, según la publicación, operan bajo la cobertura de pertenencia a grupos considerados terroristas por Argel, como la organización islamista Rachad.
Estos agentes estarían llevando a cabo misiones permanentes para la inteligencia argelina, alimentando la paranoia y la desconfianza en París.
La detención de un agente consular argelino en Francia el pasado 11 de abril, implicado en el presunto secuestro del youtuber y opositor argelino Amir DZ, detonó la frágil tregua entre ambos países.
Este incidente, según L’Express, expone la extensa red de inteligencia argelina operando en Francia, tejida durante años por el régimen de Argel.
La revista describe una ofensiva sin precedentes por parte de estos agentes, que recurrirían a la intimidación, agresiones e incluso a redes criminales para silenciar a opositores argelinos en territorio francés.
Periodistas y miembros de asociaciones de origen cabileño también estarían en la mira. El periodista Abdou Semmar, agredido en 2023 y cuya familia permanece retenida en Argelia, es un ejemplo de esta presión.
Semmar habría admitido haber negociado con el gobierno de Abdelmadjid Tebboune para el regreso de su familia, a cambio de moderar sus críticas al régimen.
El caso Amir DZ: un punto de inflexión
El caso más resonante es el de Amir DZ, conocido por sus vídeos denunciando los entresijos del régimen argelino, especialmente en relación al Sáhara marroquí y los vínculos de Argel con el Frente Polisario.
Considerado enemigo público número uno por Argel, Amir DZ cuenta con varias órdenes de arresto en su contra.
Su secuestro en París en abril de 2024, presuntamente orquestado por la inteligencia argelina, representa una grave escalada en la tensión bilateral.
Un alto responsable francés, citado por L’Express, calificó el incidente como un casus belli, al ser la primera vez en décadas que un servicio extranjero intenta secuestrar a un opositor en territorio francés.
Desconfianza mutua y la «mitología» del complot
La desconfianza es mutua. L’Express revela las dificultades en la cooperación entre los servicios de inteligencia de ambos países. Un ex-directivo de la inteligencia francesa describe la comunicación con sus homólogos argelinos como «imposible», limitada a intercambios superficiales y acusaciones cruzadas sobre el Sáhara marroquí.
La revista también examina la «mitología» argelina sobre la omnipresencia de la DGSE (Dirección General de Seguridad Exterior francesa) en supuestos complots contra Argel.
Desde los acuerdos de Evian, ambos servicios se espían y se desafían mutuamente. Documentales argelinos que denuncian la infiltración de la DGSE en redes islamistas y el caso de la periodista Amira Bouraoui, cuya huida a Túnez fue atribuida a la influencia francesa, ilustran esta paranoia.
L’Express concluye que las acusaciones de Argel, que a menudo incluyen a Marruecos e Israel en una supuesta conspiración contra el país, reflejan las obsesiones del régimen.
Esta guerra en la sombra, alimentada por la desconfianza histórica y las tensiones geopolíticas, parece lejos de terminar. La etiqueta de «enemigo histórico» impuesta por Argel a Francia, sirve como herramienta para mantener la estabilidad de un régimen autoritario a la deriva.
