Rue 20 Español / Rabat
Según revela el medio digital latinoamericano Primicia Diario, entre el 12 y el 19 de abril de 2025, Washington ha sido alertada en al menos tres ocasiones sobre el rostro oculto del Frente Polisario: un grupo separatista financiado por Argelia que, lejos de luchar por una causa legítima, mantiene vínculos directos con redes del terrorismo internacional y con regímenes hostiles a la estabilidad del Magreb y del Mediterráneo.
La publicación señala que tanto The Washington Post como los influyentes think tanks Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD) y Hudson Institute coinciden en un diagnóstico alarmante: “el grupo separatista Polisario, financiado por Argelia, [actúa como] un actor desestabilizador con vínculos con el terrorismo internacional”.
Uno de los hallazgos más impactantes que cita el diario es la revelación del Washington Post, que en su informe del 12 de abril asegura que “la caída del régimen de Bashar al-Assad en Siria permitió descubrir la presencia de cientos de milicianos del Frente Polisario entrenados por Irán”. Estos combatientes fueron enviados a Siria para luchar a favor del régimen proiraní, lo que confirma que el Polisario ha sido instrumentalizado como brazo operativo de Teherán en África del Norte.
El informe del FDD, fechado el 17 de abril, reafirma esta línea de análisis: “combatientes del Polisario fueron entrenados por las milicias de Hezbolá, el brazo armado de Irán en el Líbano, antes de ser transferidos a Siria”. Esta dinámica de cooperación se remonta, como bien recuerda el diario, a 2018, cuando “Marruecos rompió relaciones diplomáticas con Irán tras acusarlo de enviar armamento al Frente Polisario”.
La gravedad de esta triangulación entre Argel – Teherán – Polisario se resume con contundencia: “Teherán ve en el Polisario un socio útil para desestabilizar una región estratégica como es el Norte de África”. No se trata, por tanto, de un conflicto local, sino de una amenaza global que afecta los intereses de socios clave como Marruecos y Estados Unidos.
Más preocupante aún, añade el artículo, es el historial de connivencia del Polisario con redes yihadistas. Se menciona a Adnan Abou al-Walid al-Sahraoui, “ex jefe de Daesh (ISIS) y antiguo miembro del Polisario”, como prueba irrefutable de esa porosidad peligrosa entre separatismo y extremismo violento.
La respuesta en Washington no se ha hecho esperar. Primicia Diario informa que el congresista republicano Joe Wilson, miembro del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, “anunció que presentará un proyecto de ley para incluir al Polisario en la lista de organizaciones terroristas extranjeras”. El propio Wilson, tras reunirse con el ministro de Asuntos Exteriores marroquí Nasser Bourita, declaró que “el verdadero camino hacia la paz en la región pasa por una autonomía real bajo soberanía marroquí”.
El Hudson Institute, en su informe del 18 de abril, ofrece el golpe de gracia: el Polisario no es un “movimiento de autodeterminación”, sino “una milicia desestabilizadora alineada con los intereses de ciertos países extranjeros”. El informe acusa al grupo de “contrabando de armas, adoctrinamiento de jóvenes y violaciones sistemáticas del alto el fuego firmado en 1991”.
Además, los campamentos de Tinduf son descritos no como refugios humanitarios, sino como “bases militarizadas” con una población sometida a “control férreo”. Se citan incluso “casos de esclavitud”, “reclutamiento forzado” y “desvío sistemático de ayuda humanitaria”, según informes de Human Rights Watch y la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF).
Según revela el medio digital latinoamericano, el mensaje de Washington se expresa con claridad y firmeza: clasificar al Polisario como organización terrorista representa tanto una decisión política como un imperativo moral y estratégico. Tal como señala el Hudson Institute, esta medida fortalecería la credibilidad internacional de Estados Unidos, limitaría la expansión de la influencia iraní en África del Norte y transmitiría una advertencia inequívoca sobre las consecuencias de apoyar a grupos vinculados al terrorismo.
Marruecos, firme aliado de Estados Unidos y garante de la estabilidad regional, sigue recibiendo el respaldo de quienes en Washington apuestan por la legalidad internacional, la seguridad y la paz. El velo sobre el verdadero rostro del Polisario ha caído. La hora de las medias tintas ha pasado.
