Rue20 Español/Rabat
En un contexto de crecientes tensiones políticas y geopolíticas, Argelia ha aprobado un controvertido proyecto de ley que establece el marco para la «movilización general» de sus ciudadanos, generando preocupación tanto a nivel nacional como internacional.
La medida, adoptada por el Consejo de Ministros el 20 de abril, ha sido justificada por el Gobierno como una simple implementación del artículo 99 de la Constitución, que prevé dicha movilización.
¿Amenaza externa o control interno?
Sin embargo, la coincidencia con la difusión de una nota no verificada, atribuida al grupo paramilitar ruso Wagner en Mali, sobre una posible ofensiva conjunta hacia la frontera argelina, ha alimentado las especulaciones sobre las verdaderas intenciones del régimen.
Paralelismos con la estrategia rusa
Según la revista Revue Afrique, la adopción de este tipo de legislación, que recuerda a la implementada en Rusia un año después del inicio de la guerra en Ucrania, sugiere que Argelia se está preparando para un posible conflicto.
🇩🇿 URGENT | Le régime algérien prépare l’#Algérie à une entrée en #guerre, après l’adoption d’un texte encadrant la « mobilisation générale » des citoyens algériens.
À titre d’exemple, ce même texte n’avait été adopté en #Russie qu’1 an après le début de la guerre en #Ukraine. pic.twitter.com/2cS4NeliT4
— La Revue Afrique (@larevueafrique) April 24, 2025
Si bien el Gobierno insiste en que la medida es puramente constitucional, analistas y medios apuntan a que la «movilización general» podría ser una estrategia para consolidar el control interno frente a un creciente descontento popular.
La nota atribuida a Wagner, aunque no confirmada, menciona una posible ofensiva conjunta con el ejército maliense hacia la frontera argelina. Este hecho, según observadores, ha sido utilizado por el régimen argelino para justificar un endurecimiento del discurso securitario y la aprobación de la ley de movilización.
Preocupación por el futuro de las libertades civiles
El contexto interno de Argelia se caracteriza por un creciente aislamiento internacional, una precariedad económica que afecta a amplios sectores de la población y una falta de perspectivas de futuro para los jóvenes.
Ante esta situación, el régimen parece recurrir a la retórica de la amenaza externa para desviar la atención de los problemas internos y reforzar su control sobre la población.
Expertos sugieren que la «movilización general», más que una genuina medida de defensa nacional, podría ser un instrumento de control social preventivo.
De esta manera, el régimen argelino busca mantener el poder sin recurrir a la declaración de estados de emergencia, evitando así la necesidad de ofrecer explicaciones detalladas sobre la situación.
Esta estrategia, sin embargo, podría ser interpretada como un intento de anticiparse a una posible escalada de las tensiones internas, que según algunos analistas, parece cada vez más inevitable.
