Rue20 Español/Rabat
Argelia, en su búsqueda por consolidarse como potencia regional en el norte y oeste de África, se encuentra sumida en un profundo aislamiento diplomático y político.
La escalada de tensiones con la alianza del Sahel (Mali, Níger y Burkina Faso), detonada por el derribo de un dron maliense dentro del territorio argelino según la versión oficial, ha expuesto la fragilidad de las relaciones de Argelia con sus vecinos del sur.
El incidente, ocurrido a principios de abril, trascendió el intercambio de acusaciones. Mientras Argelia afirma haber derribado un dron armado que violaba su espacio aéreo cerca de Tinzaouatín, Mali acusa a Argelia de un «ataque hostil premeditado» contra su soberanía, asegurando que el dron fue derribado dentro de su territorio.
La respuesta de la alianza del Sahel fue la retirada de sus embajadores en Argelia, a lo que Argelia replicó con la retirada de sus embajadores en Mali y Níger, y la postergación del envío de su embajador a Burkina Faso. El cierre mutuo del espacio aéreo entre Argelia y Mali simboliza el colapso de las relaciones bilaterales.
De la asociación a la ruptura: El colapso de la red de alianzas tradicionales
La crisis actual no es un hecho aislado. Las tensiones se remontan a finales de 2023, con disputas sobre la seguridad en el norte de Mali y acusaciones maliense de apoyo argelino «indirecto» a grupos armados tuareg.
La retirada de Mali del acuerdo de paz de 2015, firmado en Argelia, asestó un duro golpe a la influencia argelina en la región. La reciente crisis profundiza la ruptura, con la retirada de Mali del Comité de Estado Mayor Conjunto (CEMOC), con sede en Argelia, plataforma regional de lucha contra el terrorismo.
Las nuevas alianzas en el Sahel: Argelia fuera de la ecuación
Los países del Sahel, tras los golpes militares en Mali (2020 y 2021), Burkina Faso (2022) y Níger (2023), han formado la «Alianza de Estados del Sahel» (AES), buscando reforzar su soberanía, alejándose de la influencia occidental y acercándose a Rusia y Turquía.
Argelia, a pesar de su historial de mediación, es percibida como un actor del pasado, desconectado de las nuevas amenazas en la región, especialmente con la creciente cooperación militar entre estos países y Moscú.
El giro hacia Moscú y Ankara, con Mali dependiendo del apoyo militar ruso y de drones turcos, margina aún más a Argelia de los nuevos círculos de decisión, a pesar de su cooperación bilateral con Rusia.
Un doble tropiezo en el norte y el sur: Argelia entre muros cerrados
Argelia se enfrenta a un doble aislamiento geopolítico. Al sur, la crisis con el Sahel. Al norte, la ruptura con Marruecos desde 2021, tras acusaciones de «actos hostiles» relacionadas con el Sáhara marroquí y la normalización de las relaciones entre Marruecos e Israel. El cierre del espacio aéreo a aviones marroquíes, la suspensión del gasoducto Magreb-Europa y el fortalecimiento de la posición de Marruecos en África han aislado a Argelia en el Magreb.
Las relaciones con Túnez, a pesar de una aparente aproximación, se mantienen frías por la aprensión tunecina ante la posible “tutela blanda” de Argelia. En Libia, la influencia argelina se ha visto reducida frente a la de Turquía y Egipto. La paralización de la Unión del Magreb Árabe, debido a la tensión con Marruecos, ha excluido a Argelia de cualquier proyecto regional.
La apuesta francesa: ¿La oportunidad de Argelia para volver?
La reciente visita del ministro francés de Asuntos Exteriores, Barrot, a Argelia, y el anuncio de un «diálogo estratégico sobre la región del Sahel» entre ambos países, podría representar un intento de reintegrar a Argelia en la dinámica de seguridad regional. Sin embargo, este acercamiento a Francia, impopular en la región, podría ser contraproducente para Argelia.
La crisis actual revela que Argelia atraviesa un momento crítico en su política exterior. Sus estrategias tradicionales han quedado obsoletas ante los nuevos bloques militares y aislacionistas. El aislamiento de Argelia no se debe solo al incidente del dron, sino a una serie de errores de cálculo y a su incapacidad para adaptarse a los cambios en su entorno africano.
