Rue20 Español/ Rabat
El Consejo de Administración del Fondo Monetario Internacional (FMI) ha aprobado el desembolso a Marruecos del tercer tramo en el marco de la Facilidad para la Resistencia y la Sostenibilidad, por un importe de unos 496 millones de dólares.
La economía marroquí ha seguido dando muestras de resistencia a pesar de otro año de sequía. Se espera que el crecimiento se acelere a medio plazo, impulsado por el aumento de la inversión y la continuación de las reformas estructurales, indicó el FMI en un comunicado publicado el martes en Washington.
Esta nueva financiación eleva el desembolso total en el marco del programa a unos 1.240 millones de dólares.
Citado en el comunicado, director general adjunto y presidente interino del FMI, Kenji Okamura, explicó que la economía marroquí ha «seguido mostrando resistencia frente a los choques negativos, lo que refleja la solidez de las políticas y marcos económicos del país».
«A pesar de una nueva sequía, la actividad económica sólo se ha ralentizado ligeramente, situándose en torno al 3,2% en 2024, frente al 3,4% en 2023, gracias a la robustez de la demanda interna. Se espera que el crecimiento del PIB se acelere hasta situarse en torno al 3,7% en los próximos años, impulsado por un nuevo ciclo de proyectos de infraestructuras y la aplicación continua del programa de reformas estructurales. Estas reformas son esenciales para reforzar el crecimiento y hacerlo más resistente, generador de empleo e integrador», añadió.
Según el FMI, «Marruecos ha seguido avanzando en el refuerzo de su resistencia al cambio climático en el marco de la Facilidad para la Resistencia y la Sostenibilidad. Las medidas aplicadas en el marco de la tercera y última revisión del acuerdo tienen por objeto proteger mejor los recursos de aguas subterráneas, preparar el terreno para un cambio en la tarificación del agua, mejorar el marco reglamentario del mercado de la electricidad con el fin de fomentar la producción de energías renovables por el sector privado, y reforzar la resiliencia de los sistemas fiscal y financiero frente a los riesgos asociados al cambio climático».
