Rue20 Español/Rabat
Después de un episodio piloto lanzado en marzo de 2024, el dúo Nabil Mouline-Mustapha El Fekkak regresa con su concepto de cápsulas Basmat al-Tourath para el Ramadán.
En el menú, un segundo episodio dedicado a Tinmel, especialmente su papel en la formación del Imperio Almohade, que estará seguido de una secuencia cada viernes disponible en YouTube.
En marzo de 2024, la serie Basmat al-Tourath (La huella del patrimonio) se lanzó oficialmente con la proyección del primer episodio en el cine Megarama de Casablanca. Pero los siguientes episodios se prometieron sin más… hasta hoy.
Efectivamente, el proyecto del historiador e investigador del CNRS Nabil Mouline y del realizador Mustapha El Fekkak, alias Swinga, vuelve con fuerza durante el mes sagrado del Ramadán, con un ritmo semanal que promete cautivar a los espectadores. Cada viernes por la noche, en YouTube, un nuevo episodio explorará un aspecto poco conocido o mal comprendido del patrimonio marroquí, combinando rigor histórico y narración inmersiva.
La ambición de Basmat al-Tourath va mucho más allá del mero entretenimiento. Como explica un comunicado de prensa, «esta serie animada pretende ser un acto de restitución histórica». No se trata solo de contar el pasado, sino de reivindicarlo, encarnarlo e inscribirlo en el presente.
El reto es importante: conquistar una «soberanía narrativa», es decir, la capacidad de un pueblo para contar su historia según sus propios términos, lejos de las influencias externas y las interpretaciones sesgadas.
En un contexto en el que las batallas de la memoria y los intentos de apropiación cultural son moneda corriente, este proyecto se presenta como una herramienta estratégica para «preservar y poner en valor la identidad marroquí».
El primer episodio exploraba la historia del cuscús. Para el segundo, la elección recayó en Tinmel, un tema que no es baladí. Este pueblo del Alto Atlas, a menudo reducido a un simple yacimiento arqueológico, es en realidad un foco religioso, intelectual y militar que desempeñó un papel clave en la formación del Imperio Almohade, una de las dinastías más influyentes del mundo musulmán medieval. Los próximos episodios, cuyos temas se mantienen en secreto, prometen ser igual de fascinantes.
Para dar a este proyecto toda su envergadura, Nabil Mouline y Swinga han ideado un formato que combina el rigor científico con la fuerza narrativa, haciendo que la historia sea accesible a todos.
Lejos de los manuales escolares rígidos y los círculos académicos cerrados, Basmat al-Tourath se dirige a un público amplio y diverso, desde las generaciones más jóvenes hasta los apasionados de la historia. Cada cápsula, de quince a veinte minutos de duración, está concebida como una experiencia inmersiva.
Este enfoque de divulgación es aún más importante porque la historia, lejos de ser neutral, es un asunto de poder. «Los debates sobre el origen del caftán, el cuscús o ciertas tradiciones no son meras disputas folclóricas: reflejan enfrentamientos más profundos sobre la legitimidad y la hegemonía cultural», según un comunicado.
Al devolver a los marroquíes el control de su propia narrativa, Basmat al-Tourath contribuye a reforzar su identidad, esa conciencia de sí mismos como entidad única y diferenciada.
Un proyecto de transmisión
Más allá de la puesta en valor del patrimonio, Basmat al-Tourath pretende ser una herramienta de transmisión. Una historia que no se comparte corre el riesgo de «borrarse con el tiempo», explica. Al proponer formatos modernos y accesibles, esta serie aspira a anclar la memoria marroquí en las nuevas generaciones. Invita a considerar el pasado no como una memoria inmóvil, sino como una fuente de inspiración para construir el futuro.
Por último, este proyecto también tiene una dimensión internacional. Al poner en valor su patrimonio, Marruecos refuerza su influencia cultural y su atractivo en la escena mundial. Basmat al-Tourath no es, pues, solo una serie animada; es una iniciativa comprometida, un acto de resistencia cultural y un homenaje a la historia viva de un pueblo.
A través de cada episodio, recuerda que el patrimonio es mucho más que un archivo del pasado: es un asunto político, identitario y civilizatorio que condiciona el futuro.
