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El presidente francés, Emmanuel Macron, instó el viernes a Argelia a «reiniciar un trabajo de fondo» con Francia sobre los acuerdos de inmigración que vinculan a ambos países y advirtió contra cualquier «juego político» en este debate que está tensando la relación bilateral.
«No avanzaremos si no hay un trabajo, no podemos hablar a través de la prensa, es ridículo, nunca funciona así», dijo en una conferencia de prensa en Oporto (Portugal).
«No debemos permitir que (las relaciones) sean objeto de juegos políticos», agregó, esperando también que los «millones de franceses nacidos de padres argelinos» no se vean «atrapados en estos debates».
La negativa de Argelia a aceptar a sus ciudadanos en situación irregular devueltos por Francia, incluido el autor de un ataque que mató a una persona el 22 de febrero en Mulhouse (este de Francia), ha terminado de envenenar unas relaciones ya muy deterioradas desde el reconocimiento por parte de Francia de la soberanía marroquí sobre el Sáhara en julio de 2024.
El ministro del Interior francés, Bruno Retailleau, de derecha (LR) y en primera línea en este tema, ha multiplicado los ataques verbales contra Argelia, alimentando una escalada, a través de los medios de comunicación, entre ambos países.
«Nada puede prevalecer sobre la seguridad de nuestros compatriotas», subrayó Emmanuel Macron ante la conmoción suscitada en Francia por el atentado de Mulhouse. «Los acuerdos firmados en 1994 (…) de readmisión automática (de) nacionales, deben ser plenamente respetados», insistió, al tiempo que saludaba la «cooperación existente» en la materia entre París y Argel.
El jefe de Estado también indicó que no se trata de denunciar los acuerdos de 1968 que confieren un estatus especial a los argelinos en materia de residencia y empleo en Francia. «No vamos a denunciarlos unilateralmente, no tiene sentido», insistió, mientras este debate se intensifica en Francia desde hace varias semanas.
El primer ministro, François Bayrou, no había descartado el miércoles una «denuncia» de los acuerdos bilaterales en este ámbito si no se revisaban en un plazo de «un mes, seis semanas».
La «detención arbitraria» en Argelia del escritor franco-argelino Boualem Sansal, así como «su estado de salud», «nos preocupan mucho», declaró también Emmanuel Macron.
«Considero que este es también uno de los elementos que hay que resolver (con Argel) para que la confianza se restablezca plenamente» entre ambos países, añadió el presidente francés, de visita de Estado en Portugal.
