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Un trágico inicio de año marcó a Nueva Orleans luego de que un camión arrollara a una multitud en las calles Canal y Bourbon, en el Barrio Francés, en la madrugada del 1 de enero.
El incidente dejó un saldo de al menos diez personas fallecidas y 30 heridos, según informaron las autoridades locales.
Testigos presenciales describieron escenas de horror y pánico. Whit Davis, de 22 años, relató a CNN: «Cuando salimos del club, la policía nos indicó por dónde caminar y nos dijo que saliéramos rápidamente. Vi algunos cadáveres que ni siquiera podían tapar y un montón de personas recibiendo primeros auxilios».
Otro testigo, Kevin García, declaró haber visto «un camión que se estrelló contra todos los que estaban en el lado izquierdo de la acera de Bourbon» y afirmó haber escuchado disparos.
La Agencia de Preparación para Desastres de Nueva Orleans confirmó la cifra de víctimas y detalló que los heridos fueron trasladados por los Servicios Médicos de Emergencia de la ciudad (NOEMS). La policía se encuentra investigando el incidente.
Inicialmente, la alcaldesa LaToya Cantrell calificó el hecho como un «ataque terrorista» e indicó haber contactado a la Casa Blanca. Sin embargo, esta versión fue posteriormente descartada por la agente especial adjunta a cargo del FBI, Aletha Duncan.
La jefa de policía, Anne Kirkpatrick, afirmó en conferencia de prensa que el conductor actuó intencionalmente: «Este hombre estaba tratando de atropellar a la mayor cantidad de personas que pudiera. Estaba decidido a crear la masacre y los daños que causó».
El gobernador de Luisiana, Jeff Landry, lamentó la tragedia y pidió a la ciudadanía mantenerse alejada de la zona afectada. Este incidente se suma a otros episodios de violencia ocurridos durante celebraciones en Nueva Orleans, incluyendo tiroteos en noviembre de 2024 y un atropello múltiple durante el Mardi Gras en 2017.
