Rue20 Español/ Rabat
Marruecos vuelve a destacar en el debate sobre el emprendimiento en África. En la 27ª Conferencia Anual sobre Negocios en África, celebrada en la Harvard Business School, Khalid Baddou, director de Asuntos Institucionales de la Universidad Mohammed VI Politécnica (UM6P), puso sobre la mesa el papel clave que juega la diáspora africana en el desarrollo económico del continente. Un potencial evidente, pero aún desaprovechado.
África tiene los recursos y el talento para impulsar sectores como la agricultura, la tecnología digital y las energías renovables, pero sigue rezagada en la creación de startups de alto impacto. Mientras Estados Unidos ha dado vida a más de 1.000 empresas unicornio, China a 380 e India a 118, el continente africano apenas ha producido nueve. Esto, a pesar de que la diáspora africana transfiere cerca de 100.000 millones de dólares anuales a sus países de origen. Sin embargo, gran parte de estos fondos se pierde en comisiones bancarias o se destina directamente al consumo, sin generar inversiones productivas que alimenten el crecimiento empresarial.
Marruecos ha empezado a cambiar esta dinámica. Baddou destacó que el país está apostando por soluciones fintech que facilitan el acceso al financiamiento y reducen los costos de transferencia de dinero. El Fintech Hub de Bank Al-Maghrib es un ejemplo de cómo la innovación financiera puede reorientar el flujo de capitales hacia proyectos sostenibles, en lugar de quedar atrapado en un sistema ineficiente.
El problema no es solo financiero. Durante su intervención, Baddou insistió en que copiar modelos de negocio occidentales sin adaptarlos a la realidad africana ha sido un error recurrente. El crecimiento debe basarse en un conocimiento profundo de los mercados locales, en la colaboración con actores nacionales y en estrategias pensadas para responder a las necesidades concretas del continente. Marruecos ya ha dado pasos en esa dirección, involucrando a su diáspora en iniciativas de investigación y desarrollo a través programas como el UM6P Associates Network, que busca conectar a los marroquíes en el extranjero con la academia y la innovación en el país.
Esta visión se alinea con la estrategia impulsada por SM el Rey Mohamed VI, quien ha insistido en la necesidad de crear estructuras que permitan a los marroquíes en el exterior contribuir activamente al desarrollo nacional. Marruecos ha entendido que la diáspora, además de ser una fuente de remesas, también es un activo estratégico que puede aportar conocimiento, mentorazgo y redes de contacto para construir empresas capaces de crecer a nivel local y competir a nivel global.
Las cifras que expuso Baddou dejan claro que África está aún en las primeras etapas de su desarrollo emprendedor. Sin embargo, con una mejor coordinación entre gobiernos, universidades y comunidades de la diáspora, el continente tiene todo para convertir su potencial en una historia de éxito. Marruecos, una vez más, se posiciona como un modelo a seguir en esta transformación.
