80 años del desembarco de EEUU en Casablanca que escapó a los radares nazis

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Fatima Zohra Bouaziz

 

Hace ochenta años, 202 buques estadounidenses atravesaron el Atlántico hasta las costas marroquíes de Casablanca sin ser interceptados por los nazis. Fue la exitosa Operación Torch, que supuso el comienzo de la derrota nazi en el norte de África durante la Segunda Guerra Mundial.

 

En la madrugada del 8 de noviembre de 1942, 33.000 soldados estadounidenses bajo el mando del general George Smith Patton desembarcaron en Casablanca en una ofensiva anfibia que logró, en 74 horas, acabar con la resistencia del gobierno francés de Vichy del que dependían las colonias galas en el norte de África.

 

RADARES APAGADOS Y SEÑALES CON BANDERAS

 

La historiadora estadounidense Meredith Hindley, invitada por la embajada de EE. UU. en Marruecos para conmemorar la operación y recorrer los lugares de la ciudad marroquí relacionados con Torch, relata a EFE que los buques estadounidenses estaban divididos en cinco grupos y destaca la hazaña de cruzar el océano sin ser detectados por los alemanes, que tenían entonces un creciente control sobre el mar.

 

Para conseguirlo, apagaron los radares y se comunicaban entre barcos mediante un sistema de banderas. Con el fin de evitar el uso de señales luminosas durante la noche, señalaban además los cambios de rumbo antes de la puesta del sol.

 

Antes del desembarco, para allanar el camino en tierra, se lanzaron desde aviones folletos escritos en árabe y francés que aseguraban a los locales y colonos que los estadounidenses venían a liberarlos de los nazis sin intenciones de ocupar el país.

 

No obstante, el general Charles Noguès, residente entonces en el Marruecos francés y fiel a Philippe Pétain, intentó sin éxito resistir a las tropas estadounidenses, que en tres días tomaron el control de Casablanca movilizando un total de 100.000 soldados que atacaron también en las costas de Fedala (actual Mohamedia), Mehdia y Safi.

 

TORCH, MENSAJE PARA FRANCO

 

La Operación Torch (antorcha) comenzó a gestarse en el verano de 1942 tras ser aprobada por el presidente estadounidense, Frankelin D. Roosevelt, y el primer ministro británico, Winston Churchill, incluía también desembarcos simultáneos en Túnez y Argelia y consiguió el objetivo de ofrecer una base estratégica a los Aliados para frenar el avance del Afrikacorps en el Mediterráneo y disminuir la presión sobre los soviéticos con la apertura de un nuevo frente.

 

El desembarco consiguió también otro objetivo: mandar un mensaje a la España de Franco para advertir contra un posible alineamiento con Hitler.

 

«Los estadounidenses y los británicos estaban preocupados por una posible invasión nazi del Marruecos francés desde las zonas marroquíes que estaban bajo el Protectorado español», cuenta a EFE Hindley, autora de «Destino Casablanca: exilio, espionaje y la batalla por el norte de África en la Segunda Guerra Mundial».

 

LA «HABITACIÓN VERDE» DE LOS ESPÍAS

 

Aunque no cambió la administración colonial francesa, Torch trajo cambios a nivel demográfico y social. La colonia estadounidense pasó de 100 a 100.000 personas, que plasmaron cambios en los modos de vida locales no bien vistos en una sociedad tradicional.

 

La mítica canción marroquí «Al Marican» (los americanos) de Houcine Slaoui -considerado el padre de la canción popular marroquí- contó con humor cómo la llegada de los estadounidenses perturbó a la sociedad, ya que las mujeres marroquíes empezaron a salir, mascar chicle y «no respetar a los hombres».

 

El cantante también hablaba de la introducción de nuevas palabras: «Los americanos…¡solo oyes ok, ok, come on, bye bye!», decía su letra.

 

Ochenta años después, quedan aún huellas de aquella época en Casablanca, como una «habitación verde» en el hotel Transatlantique donde los espías de la naciente Oficina de Servicios Estratégicos (OSS, antecesora del servicio de inteligencia de la CIA) planearon la ofensiva.

 

«Agentes estadounidenses se reunían aquí con marroquíes y resistentes franceses para recopilar, por ejemplo, información útil sobre las líneas ferroviarias y el puerto, que era el objetivo principal de la operación», explica Hindley desde la habitación, ante la sorpresa del propietario del hotel que confiesa desconocer la historia de un salón que mantenía cerrado sin usar.

 

Para encontrar otro recuerdo de la operación, Hindley se encamina a la iglesia St John’s donde se exhibe un pupitre que donó el general estadounidense George Patton en memoria de los soldados fallecidos. Y a la plaza Mohamed V, donde los ejércitos estadounidense y francés organizaban desfiles.

 

En el recorrido de los vestigios de Torch en la que es hoy la mayor ciudad marroquí, es cita obligada el muy turístico café Rick’s, una réplica fiel del bar de la mítica película «Casablanca», que también sacó provecho de la operación militar.

 

«Warner Bros no sabía cómo comercializar el filme cuando la mayoría de los estadounidenses desconocían lo que era Casablanca. La ofensiva de los Aliados resolvió el problema.

 

En la mañana del 8 de noviembre, los estadounidenses se despertaron con noticias en la radio y en los periódicos sobre la invasión. Warner Bros respondió con el estreno de la cinta en Nueva York en Acción de Gracias», afirma frente a la pantalla del café que reproduce sin cesar el filme. EFE

 

 

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