Los marroquíes del mundo salvaron el turismo en ausencia del turista extranjero

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Rue20 Español/ Español

 

Tras un crecimiento lento a principios de este año a causa del cierre de fronteras, el turismo en Marruecos clausura este viernes la temporada de verano con un exitoso repunte, gracias sobre todo a los marroquíes residentes en el extranjero que volvieron a visitar a sus familias.

 

El aumento de estos viajeros tiene que ver con la operación «Marhaba» (conocida en España como Operación Paso del Estrecho) que se reanudó este verano tras dos años de suspensión debido a la pandemia y a la crisis diplomática entre España y Marruecos.

 

El presidente del gobierno marroquí, Aziz Ajanuch, señaló recientemente que hasta finales de agosto cerca de 2,8 millones de personas entraron en Marruecos en el marco de «Marhaba» (que gestiona el masivo tránsito de emigrantes por vía aérea, marítima y terrestre entre junio y septiembre), lo que supone según él un aumento respecto a los niveles prepandemia.

 

RECUPERACIÓN DEL 100 % DE TURISMO EN JULIO

 

Para Abdessadeq Qassimi, presidente de la Asociación de Guías Turísticos de Marrakech (principal destino turístico del país), el turismo nacional arranca «tras un período de muerte», ya que la frontera aérea se abrió en febrero de este año tras tres meses cerrada, las líneas marítimas dos meses después y la frontera terrestre (con las ciudades españolas de Ceuta y Melilla) el 17 de mayo.

 

El sector empezó a recuperarse -según Qassimi- solo desde mayo gracias principalmente al turismo interno y a la llegada de emigrantes marroquíes entre julio y agosto.

 

«Nos ha quedado solo un 15 % para recuperar los niveles prepandemia de la actividad turística», sostiene.

 

Las últimas cifras del Ministerio marroquí de Turismo también confirman esta tendencia positiva: el país recibió a 3,2 millones de turistas entre junio y julio pasados, un resultado que el ministerio califica de «excepcional, que ha permitido la recuperación del 100 % de las llegadas del mismo período en 2019».

 

Y añade que la recuperación se ha reflejado también en las pernoctaciones, que se situaron en 3,8 millones en los mismos meses.

 

Abdeslam Mouden, guía en la provincia de Chauen (norte), también comparte que la reapertura total de las fronteras y la llegada de emigrantes ha tenido «un efecto positivo» sobre el turismo en toda la región norteña (Tánger, Tetuán y Alhucemas).

 

«Hay una gran diferencia entre el año pasado y este. Hay una destacada actividad turística y comercial. Los MRE (marroquíes residentes en el extranjero) salvaron el turismo», dice a Efe.

 

Mouden añade que gracias a la afluencia registrada este verano, sobre todo en las ciudades costeras, «se observó la apertura de nuevos cafés, restaurantes y tiendas de artesanía» en esta región.

 

PERSPECTIVAS PROMETEDORAS PARA OCTUBRE

 

La misma dinámica, aunque en menor medida, se ha recuperado también en la capital, Rabat, donde se ha vuelto a ver, como hace años, a numerosos vehículos con matrícula europea y a emigrantes paseando por la medina para cargar los productos típicos del país.

 

«Es la primera vez que vuelvo a Marruecos desde el confinamiento. Ha sido emocionante el reencuentro con mi madre», cuenta a Efe un emigrante marroquí residente en Francia, mientras -acompañado con su madre y su esposa- regateaba el precio de una pulsera de plata en una joyería en la medina de Rabat.

 

Lo que motivó su retorno, reconoce, fue el levantamiento de las restricciones sanitarias en Marruecos, país que llevó durante la pandemia una política dura de cierres y controles.

 

Varios comerciantes y operadores consultados por Efe notan sin embargo menor presencia este verano de turistas extranjeros, al tiempo que critican que el gobierno no haya ofrecido suficientes incentivos para atraer a este perfil (como frenar el encarecimiento de billetes aéreos).

 

Sin embargo, Abdessadeq Qassimi cree que hay otros factores que influyen en esta situación: «La menor presencia de turistas extranjeros se debe al factor de calor y a la coyuntura internacional marcada por la guerra en Ucrania», dice.

 

El profesional añade que el turismo más rentable de lujo se concentra en las temporadas de marzo-abril-mayo, así como octubre y finales de diciembre.

 

«Es probable que en octubre alcancemos o hasta superemos los niveles prepandemia. En esas fechas resulta complicado encontrar una habitación en un hotel de lujo en Marrakech o Fez, casi todas están reservadas», asegura. EFE

 

Fatima Zohra Bouaziz 

 

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