Felipe VI ignora a Argelia en presencia de Marruecos, EEUU, Rusia y UE

El Rey español es consciente de que la crisis actual hispano-marroquí tiene sus orígenes en la entrada clandestina y bajo identidad falsa del presunto líder del Polisario, Brahim Gali, a España en una operación cocinada entre el régimen militar argelino y la Moncloa

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Rue20 Español/ Casablanca

 

«Los actos del rey serán refrendados por el Presidente del Gobierno y, en su caso, por los ministros competentes», precisa el artículo 64 de la Carta Magna Española. El discurso pronunciado ayer por el Rey de España, Felipe VI, en la Recepción del Cuerpo Diplomático Acreditado en España, no es ninguna excepción.

 

El Soberano español ignoró a Argelia a lo largo de ese discurso largo. El texto abordó cuestiones muy importantes, sobre todo, las relaciones con Marruecos, la crisis libia, el Mediterráneo, el Magreb y África. Pero no ha hecho ninguna referencia a Argelia.

 

No es ningún secreto que las relaciones entre la Monarquía española y el Partido de ‘Podemos’, socio principal de socialistas en el Gobierno, son difíciles y complicadas. Podemos es un partido republicano, y muy amigo del separatismo tanto en Cataluña como en el Sáhara.

 

Después de abordar los desafíos de la pandemia, las relaciones con Estados Unidos, UE, Rusia, Asia, el rey hizo referencia al Mediterráneo.

 

«España, por geografía y por vocación, ve siempre en el Mediterráneo un espacio natural clave para nuestra seguridad y nuestro desarrollo, una región en la que la cooperación es cada vez más necesaria para afrontar los grandes retos compartidos, como la pandemia o los efectos del cambio climático», dijo el Rey.

 

También insistió en la relevancia de la región del Magreb para los españoles. «La UpM debe ser el marco que nos permita abordar de forma más eficaz muchos de nuestros desafíos sectoriales, como lo demuestran las conferencias celebradas en 2021 sobre energía, economía o medio ambiente y acción climática, o la que España acogerá en 2022 sobre el crucial tema del agua. En este contexto mediterráneo, la relación con el Magreb reviste un carácter estratégico para España», aclaró Felipe VI.

 

«Nuestra cercanía y la intensidad de los múltiples vínculos configura una relación de clara interdependencia. Por ello, nuestro país seguirá haciendo todos los esfuerzos necesarios para la creación y consolidación de un espacio común de paz, estabilidad y prosperidad. Nuestra acción se asienta sobre lazos sinceros y respetuosos de amistad y cooperación que queremos seguir preservando y reforzando con el conjunto de nuestros socios magrebíes», agregó.

 

En plena ruptura diplomática entre Marruecos y Argelia, por una decisión unilateral de los generales argelinos, Felipe VI subrayó la necesidad de una pronta vuelta a la normalidad diplomática con Marruecos.

 

El Rey español es consciente de que la crisis actual hispano-marroquí tiene sus orígenes en la entrada clandestina y bajo identidad falsa del presunto líder del Polisario, Brahim Gali, a España en una operación cocinada entre el régimen militar argelino y la Moncloa.

 

La intervención monárquica ha sido una necesidad. «Con Marruecos, nuestros respectivos gobiernos han acordado redefinir conjuntamente una relación para el siglo XXI, sobre pilares más fuertes y sólidos. Ahora, ambas naciones debemos caminar juntas para empezar a materializar ya esta nueva relación. Se trata de encontrar soluciones a los problemas que preocupan a nuestros pueblos», afirmó el Rey.

 

En ausencia de Argelia, se mencionó Libia. «En el caso de Libia, España quiere ser un socio central y activo en el proceso de reconciliación nacional liderado por los libios bajo los auspicios de las Naciones Unidas y contribuir a la paz, estabilidad y prosperidad del país y del conjunto de la región mediterránea», concluyó el rey el capítulo relacionado con la región.

 

Argelia tiene la sartén por el mango en su relación con el Gobierno español. Argelia tiene en los dos últimos años atada a España por la crisis energética. Por miedo a un apagón, la Moncloa se sometió a Argelia por el gas. Pero el discurso del Rey podría ser un antes y un después.

 

La función principal de Rey en España consiste en «arbitrar y moderar el regular funcionamiento de las instituciones», según artículo 56 de la Constitución.

 

La ausencia de Argelia en el discurso es intencionada ya que el Rey envía sus discursos con días de antelación al Gobierno. En general, el Gobierno aprueba los discursos reales, y solo pide enmendar algunas expresiones o una incluir alguna referencia.

 

 

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