El embajador argelino en México no tiene quien le escriba

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Ismail El Khouaja/ FEZ

Parece que el embajador de la vecina Argelia en México no ha digerido las declaraciones de su homólogo marroquí en México, Abdelfattah Lebbar, cuando manifestó su molestia sobre el apoyo de México al ficticio Frente del Polisario, así como su afirmación de que Argelia es parte del conflicto del Sáhara marroquí.

Ayer el embajador de Argelia en México, Djamel-Eddine Grine, salió en defensa (cosa que es habitual) en el mismo diario, El Heraldo de México, para manifestar que su país apoya el plan de las Naciones Unidas hacia la República Árabe Saharaoui Democrática (RASD) y no es parte del conflicto.

Esta actitud de reacción ante cualquier iniciativa adoptada por Marruecos hace muy evidente la involucración de Argelia de manera indirecta en el conflicto del Sáhara marroquí. Esto es más claro que el agua.

Argelia pone todas sus miradas hacia Marruecos, una obsesión que el régimen militar vive desde 1962.

Argelia se planta como el país que vela por la liberación de los pueblos. No vacila en abrir grifos de gas y petróleo para alcanzar dicho objetivo.Cosa que la Unesco tiene que tomar en consideración. El régimen argelino merece un Nobel para la paz.

Sin embargo, en su empeño por solucionar los problemas del mundo, así como su voluntad para liberar a los pueblos, Argelia olvidó que tiene dentro a un volcán en erupción.

Se trata de un pueblo que desde el imperio otomano lleva sufriendo, sacrificando un millón mártir en la lucha contra el colonialismo francés para un nuevo futuro, aprovechando lo que la naturaleza obsequió al suelo argelino, gas, petróleo, etc.

Desde la independencia en 1962, los mass media argelinos lograron inculcar a su pueblo que la cuestión de la liberación del pueblo saharaui es fundamental para Argelia.

Paradógicamente, los mismos canales que solían reclamar la buena salud de Bouteflika y mentir al pueblo, ahora están tratando de manipular a la opinión pública sobre una presumible victoria para la revolución del pueblo saharaui.

Sin embargo, en la era del tuit ningún régimen puede domar a su pueblo. Ahora el pueblo argelino sale en manifestaciones para decir basta.

Los recursos que se gastan por todas partes del mundo para perjudicar la imagen de Marruecos los merecen los propios argelinos que condenan la postura hostil de su régimen hacia su vecino Marruecos.

Tras las últimas elecciones legislativas (cuyo ganador no hace falta mencionar, se sabe de antemano) celebradas el pasado sábado 12 de junio, que conocieron una gran abstención con una cifra de participación muy baja, el movimiento de protesta Hirak «llamó a boicotear los comicios, en los que votó solo un 23% de electores», según el País.

Menos de una cuarta parte de los 24 millones (23%) de electores han ejercido su derecho a voto. Sin embargo, no es la primera vez que se conoce una cifra muy baja en las elecciones en Argelia. En las legislativas de 2017 la participación fue del 35%.

La alta tasa de abstención, según un ciudadano argelino, «es una prueba de la insistencia de los argelinos en la necesidad de prestar atención primero a sus problemas internos y no interferir en los asuntos internos de los países».

Esto es el verdadero problema que el régimen militar de Argelia tiene que solucionar y dar más prioridad. Los argelinos son los que merecen beneficiarse de los recursos naturales que tienen.

«Yo como ciudadano argelino no me importa la cuestión del Sáhara marroquí o occidental. Tengo todo un cariño y respeto al pueblo marroquí. Nuestra fuerza está en nuestra unidad. No hay diferencia entre marroquí y argelino salvo las fronteras que estableció Francia», dice un ciudadano argelino.

 

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